BogoMusic: abril 2005

viernes, abril 29, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte VI
Musicalidad de los Instrumentistas: Orquesta Filarmónica de Bogotá


La Orquesta Filarmónica en Navidad

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional.

Musicalidad de los instrumentistas: tienen que ser músicos dotados que entiendan y disfruten los retos de actuar como ensamble. "Probablemente hay en este momento una fuente de buenos músicos como nunca antes", dice McAuliffe, señalando la abundancia de músicos graduados de conservatorios.

Orquesta Filarmónica de Bogotá: musicalidad de los instrumentistas
Retomando lo escrito en la quinta parte de la serie, el músico orquestal debe ser una persona con capacidad técnica (tocar afinado, respetando el ritmo de la partitura y las dinámicas señaladas). Así mismo, debe ser capaz de trabajar en grupo y de seguir indicaciones musicales. Es decir, debe entender su papel dentro de una sección, acomodándose a una calidad de sonido que puede no ser igual a la suya y debe ser capaz de responder, casi que de manera inmediata, a las indicaciones hechas por el jefe de sección o por el director de la orquesta.

La Orquesta Filarmónica es una orquesta más vieja que la Sinfónica. Creada en 1967, la orquesta aún tiene músicos fundadores y alberga, a grandes rasgos, tres generaciones de instrumentistas colombianos (y algunos extranjeros de edades más bien parejas). En las tres generaciones de músicos colombianos se ve reflejada de manera bastante clara la evolución de la educación musical en el país. Si bien hay músicos fundadores que hoy son profesores universitarios y líderes de sección, muchos no son graduados de un conservatorio y han desarrollado una vida profesional gracias a la práctica y a una clara ausencia de competencia calificada en el pasado. Los más jóvenes, al contrario, son graduados de diferentes universidades y algunos hasta han adelantado estudios avanzados en el exterior.

Estas diferencias traen grandes dificultades a la hora de trabajar con la Filarmónica pues es complicado exigir de entrada, a toda la Orquesta, un mismo nivel. En gran parte, el éxito de Francisco Rettig consistió en dejarle claro a la Orquesta cuál era el nivel que él esperaba de su ensamble. Los músicos, especialmente aquellos que no tenían el más alto nivel, sabían cuánto tenían que trabajar preparándose para un primer ensayo y sabían que menos de eso iba a traerles mayor trabajo durante la semana de preparación.

La calidad alcanzada por la orquesta durante la dirección de Rettig demostró el alto nivel de musicalidad de la orquesta en cuanto a su capacidad de responder a indicaciones y trabajar como ensamble. De alguna manera, este aspecto contrarrestó la existencia de verdaderas fallas técnicas en algunos miembros de la agrupación orquestal.

Me parece importante señalar que en este momento se está reglamentando el proceso de audición para la Orquesta dado que, por ley, toda entidad pública tendrá que re-evaluar a todos sus empleados de carrera, así éstos lleven varios años trabajando en la entidad. El objetivo de esto es promover la meritocracia y hacer a las entidades más competitivas y profesionales. La Orquesta, al ser un establecimiento público se ve afectada por esta ley que puede terminar siendo un arma de doble filo para la vida musical de la ciudad. Dependiendo de la composición del jurado y de los criterios usados (esto se está reglamentando aún) se puede eliminar a músicos que no den la talla o admitir músicos inadecuados. Por otro lado, es posible eliminar a un músico inadecuado pero eso no implica que conseguirle un reemplazo vaya a ser fácil, lo cual pondría a la orquesta en la incómoda situación de tener que contratar al eliminado como supernumerario mientras encuentra al músico adecuado

Este proceso puede servir para darle un aire a la Orquesta, renovarse y dar un salto en su calidad, lo cual no significa que ese salto vaya a ser suave y sin problemas. Desarrollar el sonido de una orquesta es tan delicado como consolidar una relación amorosa en la que se aprende a disfrutar lo bueno, obviar lo malo o convertirlo en algo poderoso, y se llega a tener un idioma en donde las palabras muchas veces sobran. El proceso de re-evaluación puede ser muy útil en la oficina de impuestos en donde el sello siempre irá en la esquina inferior izquierda pero no en una orquesta donde el jefe de segundos violines ya sabe cuándo tiene que jalar a su sección y cuando puede relajarse.

La Filarmónica ha demostrado que la creación y calidad de una Orquesta, si bien requiere de gran destreza y musicalidad de parte de sus músicos, también depende de un proceso de madurez que toma tiempo y de un liderazgo artístico con una visión clara y con la capacidad de generar cambio. Sin excusar el pobre desempeño de algunos músicos de la Orquesta, es importante preguntarse si vale la pena sacrificar un sonido grupal que el tiempo poco a poco ha decantado simplemente por tener gente más calificada. En el mundo de las artes nada es blanco o negro y la realidad es que siempre se puede encontrar una manera de tratar casos extremos (indemnización monetaria) y, en último caso, el tiempo pasa y para eso existe la edad de retiro forzoso.

PD1
Los conciertos de Gaspar Hoyos en la Biblioteca Luis Ángel Arango fueron una muestra de profesionalismo impecable. Sin excesos, con un sonido muy redondo y claro, y con una total entrega a la partitura, Bogotá pudo disfrutar de la obra completa para flauta y continuo de JS Bach. Debo admitir que tanto el miércoles como anoche me fui durante el intermedio, pero por cosas más personales que sólo puedo justificar con un ridículo corolario que me inventé: "el barroco es bueno pero no tanto en una noche". Como dije hace una semana, ¡más Ligeti!

PD2
Ayer BogoMusic llegó a los 500 visitantes. Gracias a los que han visitado. Me encantaría recibir comentarios, sugerencias y recomendaciones.

jueves, abril 28, 2005

Criterio de musicalidad - ¿el de quién?


VSV
Carlos Kalmar vs. Dawn Weiss

El artículo de la semana está en el Oregonian y, muy apropiadamente, tiene que ver con la entrada de ayer y la de mañana: la musicalidad del músico orquestal. En él se cuenta la disputa entre Carlos Kalmar, director de la Sinfónica de Oregon, y Dawn Weiss, primera flauta de la misma orquesta.

La Orquesta le envió a Weiss una carta comunicándole la no renovación de su contrato. En la misiva, la Orquesta cita -como argumento- la insatisfacción de Kalmar en seis áreas: errores técnicos, control de afinación deficiente , falta de liderazgo, fraseo quebrado, incapacidad para llevar las correcciones de los ensayos a las presentaciones y una calidad de sonido "airosa y desagradable".

Y quién dijo Troya. El artículo es interesante porque de manera muy equilibrada mira el conflicto por ambos lados pero además deja al descubierto lo difícil que es emprender una labor de mejoramiento en una orquesta y sobretodo lo difícil que es cambiar a un músico que ha sido nombrado por directores con visiones y estándares diferentes.

Link al artículo: haga clic aquí

PD
Y hablando de flautas, si no ha comprado boleta para el concierto de Gaspar Hoyos esta noche (el segundo de dos), ¿qué está esperando? Fabuloso músico, con un sonido como jamás he escuchado en vivo de un flautista.

miércoles, abril 27, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte V
Musicalidad de los Instrumentistas: Orquesta Sinfónica Nacional


Orquesta Sinfónica Nacional

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional.

Musicalidad de los instrumentistas: tienen que ser músicos dotados que entiendan y disfruten los retos de actuar como ensamble. "Probablemente hay en este momento una fuente de buenos músicos como nunca antes", dice McAuliffe, señalando la abundancia de músicos graduados de conservatorios.

Orquesta Sinfónica Nacional: musicalidad de los instrumentistas
Esta sección está entrando en aguas peligorsas. Nada más tabú en el mundo de la música que hablar de la calidad de un músico de frente y con una opinión formada. No obstante, debo señalar qué considero yo que hace que un músico sea "musical". Para empezar, debe ser una persona con capacidad técnica (tocar afinado, respetando el ritmo de la partitura y las dinámicas señaladas). Así mismo, un buen músico orquestal debe ser capaz de trabajar en grupo y de seguir indicaciones musicales. Es decir, debe entender su papel dentro de una sección, acomodándose a una calidad de sonido que puede no ser igual a la suya y debe ser capaz de responder, casi que de manera inmediata, a las indicaciones hechas por el jefe de sección o por el director de la orquesta.

El proceso de audición en una orquesta está diseñado para conseguir la mejor gente para el puesto que está disponible. Por eso, el 'control de calidad' o el filtro por donde se empieza a armar el sonido de una orquesta es la audición, liderado por gente con oído musical y con conocimiento del criterio estético de la entidad. Es decir, no basta con que los aspirantes sean juzgados por un buen músico sino que tienen que ser evaluados por gente que también sepa qué tipo de ensamble se está formando y qué es aceptable e inaceptable al interior.

Teniendo esto en mente, la Sinfónica nació con músicos seleccionados por audición y por selección casi que científica. Además de las pruebas musicales, hubo entrevistas con psicólogos, todo buscando, me imagino, que no sólo fuera un grupo capaz de tocar una sinfonía sino que también pudiera trabajar y convivir en un espacio compartido. Las pruebas musicales, que es lo que aquí importa, fueron evaluadas por directores orquestales de distintos países (España, Israel y Colombia, de los que me acuerdo). El resultado fue que pasó muchísima gente joven, la gran mayoría sin mayor experiencia profesional, muchos todavía sin graduarse de sus universidades pero con un talento musical inexistente en el país hace veinte años.

Los músicos de la Sinfónica tienen conocimientos y educación como tal vez no la tuvieron la mayoría de músicos de la antigua Sinfónica ni la mayoría de los músicos fundadores de la Filarmónica de Bogotá. La calidad del sonido de la sección de cuerdas es un reflejo de esto. Tiene un sonido parejo que cada vez es más uniforme y que demuestra una buena respuesta a los directores que tiene al frente.

No pasa lo mismo con los vientos (metales y maderas) que sigue siendo tal vez la sección más débil de la Orquesta. Conseguir buenos cornos ha sido muy difícil en el país (la Filarmónica lleva siete años sin jefe de cornos) pero, además, las secciones de vientos requieren un especial trabajo dada su notoriedad en el repertorio orquestal - si un violín se desafina es posible que pase desapercibido pero si una de las dos trompetas se descacha, nada que hacer. No quiero decir con esto que la sección de vientos no sea musical. Sólo que es hasta ahora la sección más débil de la Orquesta y la que, pasados ya dos años de trabajo, sigue sin cuajar dentro del sonido que produce la orquesta.

La sección de percusión es muy pareja y fuerte. Creo que no es de extrañar en un país donde las maracas y los tambores son fundamentales en la música popular, es decir, buenos percusionistas, con un sentido muy musical, nunca van a faltar.

Es importante que la Orquesta llene las vacantes que aún tiene (concertino y jefes de cornos, oboes y clarinetes) así sea con músicos extranjeros (opción a la que la orquesta ha sido increíblemente reacia). Una orquesta no se destaca por lo representativa que sea la nacionalidad de sus músicos sino por la calidad de sus interpretaciones, las cuales incluyen solos de oboe, clarinete, corno y violín, por ejemplo. Las experiencias de la antigua Sinfónica y de la Filarmónica de Bogotá con músicos extranjeros son positivas. Éstos no solo han ayudado muchas veces a jalar a músicos jóvenes dentro de sus secciones (i.e. Jim Ackley, antiguo jefe de trompetas de la Flarmónica, fue clave en la formación de Juan Fernando Avendaño, hoy jefe de trompetas de la Sinfónica), sino que también han contribuido al medio universitario convirtiéndose en profesores.

La Sinfónica tiene muy buenos músicos lo cual demostró en sus recientes conciertos con Yeruham Scharovsky, director que le sacó un muy buen sonido a la orquesta. Un trabajo más esmerado con la sección de vientos puede ayudar a concretar de manera más acelerada la definición del sonido del ensamble. Creo que la Orquesta tiene los músicos para lograrlo y debe imponerse un plan de trabajo muy claro que le permita fijarse metas y procesos de evaluación.

PD
Sería interesante saber qué facilidad tiene la Orquesta para remplazar a un músico que no esté respondiendo y que no se esté acoplando al sonido orquestal. Esperen un interesante artículo mañana.

Corrección
Hace unas semanas escribí en una entrada (¿Conejo? - 11 de abril ) que Luis Darío Baracaldo era el concertino de la Sinfónica. Revisando la información para la entrada de hoy, encontré que es el concertino asistente.

martes, abril 26, 2005

España


Pagina web del gobierno español

La página de la semana es la del gobierno español (http://www.la-moncloa.es/). Confieso que no la he explorado sino que la estoy usando para resaltar tal vez la noticia más importante de la semana pasada: el reconocimiento de los derechos y de la igualdad de los homosexuales en España. Esto fue aprobado por el Congreso Español pero no puede haber duda que sin el liderazgo del gobierno de Rodríguez Zapatero ésto no hubiese ocurrido.

El gobierno de Rodríguez Zapatero está pasando ya a la historia como uno de los gobiernos más progresistas, democráticos y liberales de reciente historia. Al cumplirle a su electorado con el retiro de tropas de Irak demostró que aún se podía ser europeo siendo independiente de los Estados Unidos. Además, ha adelantado una política migratoria sin paralelos en el mundo reciente que le mereció una columna de reconocimiento en el New York Times.

Son varios los compositores, directores e intérpretes homosexuales en la música clásica: Tchaikovsky , Hahn, Chausson, Britten, Copland, Szymanowski, Barber, Bernstein, Menotti, Poulenc, de Falla, Virgil Thomson, Lou Harrison, Henze, Del Tredici, Sondheim, Cage, Corigliano, y Michael Tilson Thomas, por nombrar algunos. Son personajes que han usado su genialidad, intelecto y humanidad para brindarnos un reflejo y un cuestionamiento de lo que somos. No obstante, como sociedad les hemos negado elementales derechos (i.e. matrimonio, adopción), algunos por medio de activas campañas de difamación basada en moralismos anticuados y otros por mero desentendimiento con la realidad. Hace dos años fue presentado en el congreso colombiano un proyecto de ley que le daría la posibilidad a las parejas homosexuales de recibir ciertos reconocimientos ante la ley. La derecha política y religiosa se encargó de tumbar el proyecto en cuestión de semanas. Estamos lejos, por eso vale la pena mirar hacia España.

lunes, abril 25, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte IV
Una sólida Junta Directiva: Orquesta Filarmónica de Bogotá


Orquesta Filarmónica de Bogotá

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional.

Una sólida junta directiva: se asegura de que están los recursos que apoyan la visión artística. Debe ser representativa de la comunidad. "El vínculo con la comunidad es esencial", dice McAuliffe, agregando que una asociación de voluntarios que sea fuerte es también un componente importante.

Orquesta Filarmónica de Bogotá: junta directiva
Juan Manuel Ospina: Secretario del Gobierno Distrital, representa al Alcalde Luis Eduardo Garzón en la junta
Martha Senn: directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo
Julio Nieto Bernal: periodista
José Antonio Vargas Lleras: gerente de Codensa
Eduardo Umaña Luna: abogado y profesor jubilado

La junta directiva de la Orquesta Filarmónica es bastante pequeña y fue nombrada, en su totalidad, por el Alcalde Luis Eduardo Garzón en el 2004, reemplazando a una junta que llevaba, en su mayoría varios años de servicio a la entidad.

La junta, al igual que la de la Sinfónica, incluye demasiada gente de un único sector. En este caso, de la administración distrital (Secretario de Gobierno, Directora del IDCT, gerente de Codensa). Ha sido tradicional tener a un miembro del gabinete distrital en la junta de la Filarmónica, buscando que éste sirva de interlocutor con el Alcalde cuando haya algún asunto urgente.

En este caso es interesante que haya un funcionario de tan alto nivel como el Secretario de Gobierno que es quien maneja los asuntos políticos de la alcaldía (relaciones con alcaldías locales y con el Concejo de Bogotá, por ejemplo). Sin embargo, se pregunta uno qué tanto tiempo le queda al Secretario para atender las reuniones y urgencias que pueda tener la Orquesta. Lo que sí es cierto es que si Juan Manuel Ospina no logra gestionar un incremento en el presupuesto de la Orquesta (no lo hubo el año pasado) o por lo menos darle una importancia mayor dentro de la gestión distrital en esta administración, podemos olvidarnos de tener mejores solistas y directores o de pensar en un auditorio para la Orquesta en un futuro próximo.

Tener a Martha Senn en la junta directiva tiene sentido. Es la Directora del IDCT, ha cantado con la Orquesta, y puede ayudar a generar una colaboración más estrecha entre la Orquesta y el IDCT que facilite el uso de escenarios, la promoción de conciertos y la unión de fortalezas.

José Antonio Vargas Lleras, gerente de Codensa, es una buena inclusión pues trae un punto de vista empresarial. No deja de extrañar, no obstante, que en la navidad pasada Codensa patrocinó los conciertos de la Sinfónica en Bogotá. Yo creo que Codensa podría ser el motor de una gira de la Orquesta, por lo menos a nivel nacional.

El periodista Julio Nieto Bernal es un buen contacto con los medios y es además una persona amante de la música que entiende para qué existen estas instituciones.

Eduardo Umaña Luna es un ávido espectador de los conciertos de la Orquesta. Su inclusión en la junta parece ser un acto de reverencia y aprecio, algo que está bien. Sin embargo, para eso existe la figura de los miembros honorarios de junta, para agradecerle y vincular a miembros especiales de la comunidad con afinidad a la institución. Otra persona que debería ser miembro honorario de junta es el maestro Jaime León .

La composición de la Junta no es mala aunque sería bueno tener más gente y que fuera más representativa de la sociedad, incluyendo académicos (la maestra Ellie Anne Duque del Conservatorio Nacional estuvo ahí hasta el 2004), el sector privado y, me parece muy necesario, un abogado con experiencia en contratación estatal que sirviera de asesor ad honorem a la orquesta. Es importante resaltar que una junta es buena no sólo por estar bien conformada sino por la voluntad de intervenir y guiar a una institución.

La junta, como ya dije, sufrió una renovación total el año pasado y perdió su memoria (había gente en la junta con fuertes vínculos con la Orquesta desde los años 70s). Ojalá esta junta haya entendido su papel dentro de la orquesta, el cual no se limita únicamente a aprobar el presupuesto sino también a darle el visto bueno a la programación propuesta por el director artístico y a asegurarse de que la orquesta mantenga su calidad artística y su visión de servicio cultural a la comunidad aplicando la mayor transparencia e inspirando una responsabilidad institucional intachable.

viernes, abril 22, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte III
Una sólida Junta Directiva: Orquesta Sinfónica Nacional


Foto: Orquesta Sinfónica Nacional

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional.

Una sólida junta directiva: se asegura de que estén los recursos que apoyan la visión artística. Debe ser representativa de la comunidad. "El vínculo con la comunidad es esencial", dice McAuliffe, agregando que una asociación de voluntarios que sea fuerte es también un componente importante.

Orquesta Sinfónica: una sólida junta directiva
María Consuelo Araujo Castro, Ministra de Cultura
Jaime Humberto Delgado Villegas, gerente de Protabaco
Adriana Mejía, Vice Ministra de Cultura
María Beatriz Canal, Secretaria General del Ministerio de Cultura
Jorge Merlano Matiz, abogado laboralista
María Teresa Cabarico, Jefe de la Oficina Jurídica del Ministerio de Cultura
Clarisa Ruiz Correal, Directora de Artes del Ministerio de Cultura
Jorge Horacio Restrepo, Protabaco

La Junta Directiva de la Orquesta Sinfónica Nacional refleja cómo la Sinfónica , siendo una asociación sin ánimo de lucro, sigue siendo en gran parte un brazo del Ministerio de Cultura. Eso no está mal - para nada. Hubiese sido imposible para una Orquesta nacer en la mitad de Colombia sin recibir ese tipo de apoyo, sobretodo si para el Ministerio era fundamental demostrar que sí tenía sentido desbaratar una orquesta para armar otra.

Es, no obstante, una junta con demasiada gente del Ministerio. Mejor dicho, el día que haya una reunión de junta directiva de la Sinfónica se paraliza ese brazo del ejecutivo (Ministra, Vice Ministra, Secretaria General, Jefe Jurídica y Directora de Artes). Es cierto que es importante mostrar un respaldo pero una figura de peso con un suplente es suficiente. ¿Por qué no tener sólo a la Ministra y que ella le delegue a la Secretaria General, Maria Beatriz Canal, la responsabilidad de presidir? Esto abriría las puertas para que otras personas entraran a formar parte de un proyecto en construcción. Por ejemplo, ahora que Telecom está patrocinando los conciertos por Colombia, ¿por qué no invitar al gerente de Telecom y así se le engancha para mantener tan preciado patrocinio?

La Junta Directiva de una Orquesta es útil en tanto sea bastante representativa de la sociedad y de los poderes que en ella ejercen. Empresa privada, sector público, medios, educación, derecho, etc. son todos aspectos que en una Junta dan representatividad y alimentan el diálogo y las discusiones a la hora de tomar decisiones. Además, es recomendable que los miembros de una junta directiva estén invertidos en la entidad que dirigen, ojalá de manera financiera, donando una suma anual. Esto hace que la gente valore la labor de la entidad y que no la descuide.

Me parece apropiado que la junta incluya al gerente de Protabaco, uno de los grandes patrocinadores, pues ésto hace que sus observaciones sean escuchadas y que un mal manejo de parte de la gerencia de la Orquesta pueda ser contrarestado por el retiro del apoyo por parte de un miembro de la junta. Aquí hay dos cosas que señalar. Una, esto no es poco común. Hace unos meses uno de los más importantes miembros de la junta directiva del Guggenheim de Nueva York se retiró al considerar que el director ejecutivo estaba dándole un mal manejo a las finanzas del museo. Lo segundo es que tener a un patrocinador en la junta directiva no viene sin riesgos. No falta el patrocinador que empieza a hacer exigencias que distraen la labor de la entidad y que pueden generar gran tensión si éstas son hechas bajo la amenaza de retirar el patrocinio. Esto se debe prevenir teniendo una discusión muy clara antes de aceptar un patrocinio y/o de invitar a un patrocinador a ser parte de la junta.

Me parece entretenido que haya un abogado laboralista en la junta de la Sinfónica. Pareciera que el espectro del Sindicato de la antigua orquesta no se hubiese levantado aún de los pasillos del Ministerio. Es, sin embargo, una buena inclusión, sobretodo en el país de Santander. Es una buena inclusión no sólo por lo laboral sino por los contactos en el resto del mundo jurídico que pueda tener ese miembro, los cuales pueden ayudar a destrabar un contrato o resolver una urgente duda jurídica.

Se podría decir que la Junta Directiva de la Sinfónica es sólida en cuanto tiene a los más importantes personajes de una importante entidad pública como la mayoría de sus miembros y, como tales, seguramente no dejarán que el proyecto flaquee ni le negarán una mano (y hasta un codo y un hombro) si alguna situación lo requiere. No obstante, para una entidad como ésta, ya con más de un año de vida, es hora de empezar a diversificar su junta, inclusive a ampliarla para poder delegar tareas específicas como la gestión de grandes donaciones y para poder atraer a más componentes de la sociedad a ser parte de un sueño que va más allá de un periodo de gobierno (o tal vez dos).

jueves, abril 21, 2005

Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador: 2da gira


Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador
El martes pasado se presentó en el Teatro Colón la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador. Incluyó en su programa la Obertura Carnaval de Dvorák, la Suite del ballet "Aborigen" del compositor ecuatoriano Luis H. Salgado, el poema sinfónico Rumiñahui compuesto por el director de la orquesta, Álvaro Manzano, y la Sinfoní­a No. 4 de Tchaikovsky.
El programa empezó de manera puntual con un discurso del embajador del Ecuador en Colombia. Obviamente para el Ecuador no es ninguna sencillez invertir en una gira de este tipo, que lleva a la orquesta por Ecuador, Colombia, Venezuela y Costa Rica. Si el concierto lo abrió este discurso es porque mediante esta gira el Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador busca un gesto de reciprocidad y mutuo interés de parte de los países que la orquesta está visitando. Sin embargo, el funcionario más alto del gobierno colombiano presente en el concierto fue la siempre presente directora del Teatro Colón, Amalia De Pombo. Ni el presidente, ni la Ministra de Cultura. Lo traigo a colación porque quién sabe si otros gobiernos le jalen a traer sus orquestas si ni el gobierno ni la prensa les para bolas (el martes El Tiempo publicó una escuálida nota diciendo que el concierto era gratis).
Pasando a la música, es sorprendente que la orquesta haya sido fundada en 1949 (dio su primer concierto en 1956). Sorprendente porque siendo la Filarmónica de Bogotá (1967) y la Sinfónica Nacional de Colombia (2003) orquestas más jóvenes, éstas tienen mejores músicos y mejores cualidades interpretativas. El martes, la Obertura Carnaval, una de las oberturas más divertidas de Dvorák sonó bien, sin descrestar a nadie, estando ausente su fortaleza y altivo tempo. La segunda obra, la Suite del ballet "Aborigen" estuvo bien tocada sin ser ésta una obra de alto perfil sino algo más ligero, con algunos temas paisajistas. La obra de Álvaro Manzano es definitivamente la que menos encaja en un programa de giras como éste. La obra tiene una estructura un poco ingenua, transiciones aparatosas y, por lo menos en la interpretación del martes, una destacada falta de fuerza emocional.
Cerrando el programa, la orquesta interpretó la Sinfonía No. 4 de Tchaikovsky. A mí me impresiona cómo este tipo de obras son las que dejan al descubierto a una orquesta. Estas obras, que han sido por años parte del repertorio estándar de una orquesta, que son reconocidas como obras obligatorias para cualquier ensamble sinfónico, son el tipo de obras que incluyen en sus movimientos pequeños elementos que ponen a prueba la musicalidad y destreza de una agrupación orquestal. En la interpretación de la Sinfónica Nacional del Ecuador, durante el segundo movimiento, los pianissimos y las delicadas entradas de los vientos no dieron a la obra la fluidez necesaria para hacerla atractiva. En el tercer movimiento, cuando las cuerdas tocan en pizzicato, la obra se tornó lenta y aburrida. Afortunadamente, la obra cierra con un gran Allegro con fuoco que hace que hasta los niños se despierten a aplaudir borrando cualquier impresión anterior.
Me acordaba de un programa de televisión, American Idol, en el que los concursantes compiten por un contrato de grabación y cada semana tienen distintas presentaciones cantando diferentes repertorios, un poco con la idea de que muestren su versatilidad interpretativa. Hay un miembro del jurado que suele ser muy objetivo y franco, el productor británico Simon Cowell, quien le dijo a un concursante que le parecía un poco engañoso que siempre terminara sus canciones cantando muy bien unas notas altísimas en éxtasis cuando más de la mitad de la canción la había cantado de manera desafinada e irrelevante. Pues bien, eso fue lo que pasó con la sinfonía de Tchaikovsky y en general con todo el programa.
Estas giras son importantes, sobretodo en nuestro continente donde, a pesar de vivir unos al lado de otros, escasamente sabemos quá está pasando con el vecino. ¿Alguien sabe cuáles son las orquesta del Perú, de Bolivia, del Brasil, de Venezuela? ¿Qué están tocando esta semana? Ojalá el Ministerio de Cultura gestionara la visita de más orquestas, que la Alcaldía de Bogotá apoyara una gira de la Filarmónica no solamente por Boyacá -como lo hizo a principios de año- sino por otras ciudades y países, y que la Sinfónica se plantee la importancia de llevar un repertorio de más peso cuando sale del país (el año pasado tocó en Venezuela el programa Viaje musical por Colombia.
PD1
Esta nota la había preparado antes de la caída del presidente Lucio Gutiérrez. Tanto esfuerzo por mejorar la imagen del país...
PD2
Anoche estuve escuchando al Cuarteto Keller en la Luis Ángel Arango. En futuras programaciones quiero menos Mozart y más Ligeti - sensacional la interpretación de su Segundo cuarteto (incluyendo un merecido 'regaño' a dos dueños de teléfonos celulares).

La cultura en el mundo capitalista: guerra por las estrellas


Lincoln Center (NY) en navidad, la Metropolitan Opera al fondo

Interesante artículo del New york Times el domingo pasado (estará disponible en línea hasta el sábado próximo). Explora el significado de las estrellas de la ópera para una de las más grandes compañías (el Metropolitan) cuyas finanzas dependen en gran parte de vender 3800 boletas, siete días a la semana, durante 32 semanas con precios que pueden ir desde los US$26 hasta los US$315 (US$15-25 si aguanta verse Lohengrin de pie).

Vivimos en un país donde los subsidios públicos a las orquestas hacen posible que éstas puedan darse el triste lujo de sobrevivir con teatros y auditorios a veces a medio llenar (no tanto así con la ópera cuya supervivencia depende en gran parte de que durante su temporada la pantalla de Excel no presente ningún tinte rojo). Si nuestras orquestas dependieran de los resultados de taquilla como en otros lugares del mundo estoy seguro que tendríamos más estrellas internacionales iluminando nuestros escenarios pues éstas atraen público y garantizan la venta total de la boletería. Sin embargo, también tendríamos boletas de un precio más alto (una estrella puede costar fácilmente entre US$7,000 y 20,000 dólares por función).

Sirva este artículo para aquellos que se quejan de la falta de estrellas y, por qué no, para los que siguen pensando que mucho es pagar $25,000 por escuchar a una orquesta sinfónica.

Ví­nculo al artículo: http://www.nytimes.com/2005/04/17/arts/music/17gure.html?pagewanted=all&position

miércoles, abril 20, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte II
Visión Artística: Orquesta Filarmónica de Bogotá


La Orquesta Filarmónica en el Jorge Eliécer Gaitán

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe, vice-presidente de la Liga Americana de Orquestas (ASOL) son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional. Esta es la segunda de ocho entradas en las que compararé a las dos orquestas usando cada punto y la descripción que hace Jack McAuliffe de ellos.

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Visión Artí­stica: debe ser clara e inspirada, involucrando lo que la orquesta toca y cómo lo toca. "Esta es usualmente una responsabilidad del director musical", dice McAuliffe.

Orquesta Filarmónica: visión artística
Reemplazando en la dirección artística a Francisco Rettig, quien se retiró en el 2003, está Irwin Hoffman, director de la Orquesta Sinfónica de Colombia hasta su liquidación en el 2002. Su objetivo artístico ahora en la Filarmónica es desconocido, especialmente si se tiene en cuenta que siempre fue muy claro que el interés de Rettig fue llevar a la Orquesta a un nivel que le permitiera abordar las grandes obras de la literatura, como de hecho se hizo (Mahler, Bartók, Stravinsky, Bruckner, Hindemith, Messiaen, etc.). Es decir, la visión artística era desarrollar el gran repertorio sinfónico del siglo XX.

Se debe aplaudir el que la temporada 2005 haya empezado a incluir diversos ciclos (Virtuosos, Clásicos del Siglo XX, Festival de nuevas músicas latinoamericanas, Grandes compositores, etc.) pues esto le puede dar mayor coherencia hacia afuera. Sin embargo, no es claro cuánto dura cada ciclo ni si los conciertos de cada ciclo corresponden a una asignación precisa (i.e. Grandes virtuosos = primer concierto de cada mes), lo cual da la extraña sensación de que la programación se realiza por comité (yo quiero que hagamos Brahms, yo quiero que hagamos música latinoamericana, etc.). Así mismo, poco se sabe de su programación pasada la primera mitad del año, cosa que impide tener una perspectiva más amplia de su posible impacto. La claridad de la estructura de la programación es lo que, en últimas, permite entender cuál es la visión y cuál es la oferta artística de la Orquesta para el público.

Hay un punto preocupante y es que parece que la Orquesta está cayendo a veces en populismos formulados para atraer público a expensas de la coherencia, la disciplina y el decoro escénico de la misma; el año pasado presentó un programa para el cumpleaños de Bogotá en donde tocó el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven como si los primeros movimientos fueran un insufrible estorbo. Se nota también una tendencia a poner la Orquesta a disposición de cualquier evento público o masivo así esto interfiera con el desarrollo de sus actividades y por ende en la calidad de sus presentaciones y la gestión de las mismas. Ejemplos de ello son el cambio de horarios de ensayos para que la Orquesta pudiera tocar en la inauguración de una biblioteca en un parque de la ciudad, cambios en el horario de un concierto en el León de Greiff para que la Orquesta pudiera inaugurar los Juegos Nacionales y la inclusión de dos programas diferentes en una semana para poder realizar tres conciertos, uno privado y dos públicos, resultando en una presentación en el Club El Nogal que, según me enteré, fue poco decorosa. Para quienes estamos por fuera de la entidad esto da la imagen de que para la Orquesta es más importante el protocolo y la figuración política que la consistencia de sus contenidos y su calidad.

Esto no significa que no haya excelentes programas con excelentes directores y solistas. También se debe aplaudir la programación de un concierto adicional a la semana en el Auditorio Fabio Lozano, a pesar de que la orquesta escasamente cabe en el escenario. Así mismo, al contrario de la Orquesta Sinfónica, la Filarmónica tiende a interpretar la mayoría del tiempo repertorio sinfónico universal y esto le da una mayor calidad y uniformidad a su sonido. A mí de todas maneras me preocupa que no haya una visión clara y definida que le prescriba una disciplina de trabajo a la Orquesta, pues si bien ésta aún mantiene una buena calidad en su sonido, el trabajo minucioso parece estar perdiéndose a pasos acelerados, afectando la segunda cláusula de la definición de visión artí­stica: cómo toca lo que toca.

PD
La Orquesta Sinfónica de Chicago le ha ofrecido a Riccardo Muti el puesto que pronto abandonará Daniel Barenboim como director principal. Además, Muti se ha comrometido con la Filarmónica de Nueva York a dirigir cuatro conciertos en cada uno de los próximos tres años. Como dirían los gringos... "Italy's loss".

Actualización
Ahora resulta que la Sinfónica de Chicago niega haberle ofrecido el puesto a Muti. ¿O sería que una impertinencia de Muti hizo que otros candidatos se p'atrasearan?

martes, abril 19, 2005

Sinfonía Bogotana


Blog sobre la vida en Bogotá

Tratar de mantener el ritmo en el blog es bastante difícil. No quiero, sin embargo, dejar de comentar sobre un aspecto tan menospreciado por los medios colombianos como lo es la música clásica en la ciudad. Por eso, a partir de hoy introduzco un nuevo formato. Los días lunes, miércoles y viernes escribiré entradas parecidas a las que hasta ahora he publicado. Los días martes presentaré el web site de la semana, que puede ser sobre música o sobre cualquier cosa interesante (no todo puede ser música, ¿no?). Finalmente, los jueves recomendaré un artículo de prensa extranjera sobre música.

El site de la semana es Bogotá más que DC (espero haberlo escrito bien). Incluye comentarios sobre la vida en Bogotá, tiene un agradable diseño, buenas fotos, y lo mantienen tres estudiantes universitarios. Incluye un link a BogoMusic y lo recomiendo porque es un blog que está tratando temas cotidianos, y enfrentando la realidad de vivir en Bogotá, una ciudad dura, gris y de demasiados contrastes.

lunes, abril 18, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte I
Visión Artística: Orquesta Sinfónica Nacional


Auditorio en San Diego, California

In Sunday's San Diego Union-Tribune, Valerie Scher writes about the San Diego Symphony, "a good orchestra that's getting better, thanks to strong leadership, accomplished musicians and the landmark $120 million pledge from philanthropists Joan and Irwin Jacobs." ...Scher interviews Jack McAuliffe, vice president and chief operating officer of the American Symphony Orchestra League, on the "four essential ingredients in orchestral success": artistic vision, a sound governing board, musicianship, and professional administration."
In the News (American Symphony Orchestra League, 11 de abril de 2005)


Sirva este comentario sobre el artículo del San Diego Tribune para hacer una odiosa comparación entre la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Orquesta Sinfónica Nacional. Es odiosa porque en el campo cultural todos quieren y la mayoría de las veces creen estar haciendo las cosas bien. También porque el campo tiene un espíritu embriagador pues quien labora en él considera que está trabajando por una causa noble y, desde luego, porque muchas entidades son reacias a recibir el más leve escrutinio. Sin embargo, la crítica es necesaria para progresar y mejorar, especialmente en un medio tan pequeño como Bogotá.

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe, vice-presidente de la Liga Americana de Orquestas (ASOL) son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional. En las próximas ocho entradas compararé a las dos orquestas usando cada punto y la descripción que hace Jack McAuliffe de ellos.
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Visión Artística: debe ser clara e inspirada, involucrando lo que la orquesta toca y cómo lo toca. "Esta es usualmente una responsabilidad del director musical", dice McAuliffe.

Orquesta Sinfónica: visión artística
Como escribí hace unos días, la Sinfónica maneja su dirección artística de manera "concertada". Tiene tres directores (Luis Biava, Alejandro Posada y Eduardo Carrizosa). La visión artística de la Orquesta no es clara. Cuando se presenta en Colsubsidio a principio y a mitad de año interpreta grandes éxitos sinfónicos (Adagio para cuerdas de Barber, Aprendiz de Brujo, Concierto de Aranjuez). Cuando se presenta fuera de Bogotá por lo general lleva un programa de arreglos orquestales de música popular que es lo que hacen las orquestas de pops en Estados Unidos. Tiene programas con músicos jóvenes, tocó el año pasado con Pablo Milanés y a veces toca en el Colón con un repertorio más atrevido que el de Colsubsidio pero sin arriesgarse demasiado.

Creo que hay dos cosas para tener en cuenta. Primero, la programación parece ser el reflejo de la dirección artística concertada y de la manera como nació la Orquesta, en medio de polémica y tratando de demostrar que tenía sentido terminar con la antigua Sinfónica de Colombia. Lo segundo es que la orquesta es muy joven y no se le puede exigir aún que esté interpretando ciclos de Mahler y Bruckner, retrospectivas de Stravinsky o que esté produciendo excelentes grabaciones de nuevas obras de compositores colombianos. No obstante, la diversidad de programas que interpreta y la ausencia de una rutina constante le ha costado a la orquesta consolidar su sonido y su imagen artística.

Si se mira el cubrimiento que recibe la Orquesta en los medios (ver en El Espectador del 9 de abril el artículo Música colombiana con traje sinfónica) y el tipo de conciertos o logros que suele destacar la Orquesta en su página web, se puede decir que es una orquesta que se preocupa más por el número de conciertos tocados, el número de pueblos y ciudades visitados y de mantener una imagen corporativa completamente ligada al orgullo patrio, que de ser una entidad interesada en sentar un precedente artístico.

Estoy de acuerdo con Jack McAuliffe en que el establecimiento de una visión artística es una obligación, ante todo, del director artístico de la Orquesta. En la Sinfónica, el primer paso hacia una mejoría en este aspecto es redefinir los papeles de los tres directores. En el mundo sinfónico hay varios títulos que pueden ser usados para definir obligaciones y responsabilidades (director titular, asistente, asociado, invitado principal, honorario, residente, etc.). Sea cual sea la decisión, me parece imposible solidificar un proyecto estético de impacto nacional teniendo tres líderes a la cabeza.

El año pasado la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh cambió su estructura de directores dándole menos responsabilidades a uno solo, repartiendo las cargas entre tres personas (Sir Andrew Davis como asesor artístico, Yan Pascal Tortelier como director invitado principal y Marek Janowski como director invitado). La orquesta consideró que este cambio en nada iba a afectar su visión e identidad artística pues era una orquesta que había nacido en 1896 y que a través de su historia había estado liderada por personas como Otto Klemperer, Mariss Jansons, Lorin Maazel y Fritz Reiner. La Sinfónica Nacional aún no ha cumplido dos años de vida, le queda mucho camino por delante y entre más rápido establezca su visión artística y empiece a consolidarla, más rápido entrará a la autopista de los grandes ensambles sinfónicos con todas las buenas consecuencias que ésto pueda tener.

viernes, abril 15, 2005

Hora: diferente a lo anunciado



El concepto del tiempo en Latinoamérica es bastante flexible - por lo menos ese es el mito. Para mí esa es simplemente una excusa ridícula que se suma a otros absurdos y frecuentemente utilizados conceptos como 'la malicia indígena' y 'dar papaya'.

La hora de una función sirve para que uno haga planes y los ajustes necesarios en la vida (contratación de niñera, reservación en un restaurante, cálculo del precio del parqueadero, planeación de transporte público, etc.). En las artes escénicas es normal encontrar que una función empiece diez minutos tarde, especialmente si está lloviendo o si hubo un accidente en la calle conducente al teatro.

He estado yendo a varios conciertos en las últimas semanas y he detectado una odiosa y consistente práctica: empezar tarde. Los recitales de la Luis Ángel Arango están comenzando de diez a quince minutos tarde, la Filarmónica hace un par de fines de semana inició su concierto media hora tarde y lo mismo hizo la Sinfónica en el concierto de anoche.

Usaré el concierto de anoche para ilustrar por qué ésto, que seguramente se hace en beneficio de unos pocos, puede costarle a una sala de conciertos o a una orquesta su público. El programa de anoche en el Teatro Colón era el Concierto para violín de Brahms (Benjamin Schmid como solista) y la Sinfonía No. 4 'Trágica' de Schubert. El Concierto para violín dura casi cuarenta minutos y la sinfonía más o menos media hora. Es decir, de música había 1 hora y 10 minutos. Si a eso le sumamos el usual bis y los aplausos (unos 10 minutos en total) y los 15-20 minutos de intermedio terminamos con un concierto de 1 hora y 40 minutos.

El concierto estaba programado para empezar a las 8pm. Yo llegué a las 7:30pm y la gran mayoría del público llegó antes de las 8pm. Las luces bajaron a las 8:20pm para mostrar un video de Telecom y el concierto empezó hacia las 8:25pm. Es decir, yo había calculado llegar a mi casa por tarde a las diez pero esta demora auguraba que esa no iba ni siquiera a ser la hora de salida. La primera parte terminó a las 9:15pm y decidí irme. Ya había escuchado el Concierto para violín, lo que más me interesaba del programa, y no quería llegar a mi casa pasadas las 10.

Saliendo del Teatro me encontré con una amiga que también salía del concierto y que vive en la Candelaria. La acompañé hasta su casa, me hizo seguir y con su marido compartimos una copa de vino. Tuve que terminar la visita temprano porque no quería que me cerraran el parqueadero pues éste cierra después del concierto. Al parqueadero llegué hacia las 10:05pm y para sorpresa mía el concierto aún no había terminado.

El Teatro estaba bastante vacío (calculo que estaba más o menos al 50%). No sé si fue porque esta semana el concierto no fue gratis, porque la semana pasada también empezó tarde, porque no hubo mucha publicidad o qué, pero auguro que parte del público que estaba anoche, tras haber llegado pasadas las diez a su casa pensará dos veces antes de decidir volver a un concierto de la Orquesta Sinfónica en el Teatro Colón un jueves por la noche - o de volver al Colón a un evento nocturno. Imagínense que ante estas realidades los pocos a los que nos gustan los conciertos decidiéramos quedarnos en casa escuchando un buen CD, hablando y tomando vino.

Esta noche voy a tratar de ir a escuchar a la Filarmónica en la Jorge Tadeo Lozano. Allí las funciones suelen empezar por mucho diez minutos tarde - espero que hoy sea así.

PD1
Anoche el Concierto para violín fue fantástico. Schmid es un fabuloso solista y la dirección de Yeruham Scharovsky, respetando el espacio e interpretación del solista como pocos directores lo hacen fue exquisita. La Orquesta estuvo bien aunque sigue habiendo una desigualdad entre la calidad del sonido de las cuerdas y de los vientos.

PD2
Estoy preparando una entrevista con Andrés Orozco, quien dirige hoy a la Filarmónica. Es un excelente director. Les recomiendo sus conciertos de este fin de semana:
Viernes, 7:30pm en la Jorge Tadeo Lozano
Sábado a las 4pm en el León de Greiff

jueves, abril 14, 2005

Benjamin Schmid en la Luis Ángel y con la Sinfónica

Adjetivar una interpretación musical es muy complicado. ¿Qué significa que un concierto haya sido magnífico? ¿Elegante? No obstante es necesario escribir acerca del tema. A veces me pregunto si El Tiempo no volvió a reseñar conciertos de música clásica por temor, por desinterés o si es que la ausencia de escenarios giratorios, millones de kilowatts, shows de luces y juegos pirotécnicos hace que los escritores de dicho diario no tengan como describir ni evaluar lo presenciado.

Sin importar la razón, hoy trataré de explicar por qué me encantó el recital del violinista austriaco Benjamin Schmid, quien estuvo acompañado por la pianista suiza Ariane Haering. Cuando una va a un concierto de música clásica va por distintos motivos. Sin importar cuál sea el que lo lleva a uno a comprar una boleta, lo mínimo que ansía uno es escuchar una interpretación con personalidad y obviamente con una calidad superior. La personalidad en la interpretación es un concepto difícil de explicar pero se puede decir que lo que convierte a un artista en una estrella es justamente eso. La personalidad interpretativa es lo que eleva a una categoría superior a artistas como Alfred Brendel, Jacqueline du Pré o a Vladimir Horowitz. La ausencia de personalidad es lo que muchas veces le critican a Evgeny Kissin y a nuevos intérpretes como Lang Lang.

La presentación de Schmid anoche estuvo cargada de personalidad y por eso encantó. Fue una presentación sobria, sin romanticismos excesivos y con toques de humor y gracia en los momentos indicados. La Sonata en si bemol KV454 de Mozart fue sencilla, económica en sus recursos y con un inusual equilibrio entre violín y piano. La Partita No. 2 en re menor de Bach fue expresiva y demostró de entrada la flexibilidad estilística de Schmid. La Sonata en la de Franck, compuesta aproximadamente un siglo después de la sonata de Mozart fue la perfecta oportunidad para usar recursos de mayor expresividad y así fue. Finalmente, el Capricho sobre un estudio en forma de valse de Camille Saint-Saëns de Eugène Ysaÿe fue el vehículo para deleitar al público con frases y articulaciones juguetonas. Un programa con obras de tres periodos estilísticamente distintos a las que los intérpretes trajeron una rigurosidad interpretativa sin sacrificar el carácter que ambos imparten en sus actuaciones.

Schmid toca hoy el Concierto para violí­n de Brahms con la Orquesta Sinfónica en el Teatro Colón a las 8pm. No sé el precio ni la mecánica de la boletería pero creo que será una grata actuación - dirige Yeruham Scharovsky.

PD1
No sé si será el calentamiento global o qué pero el calor que hace en los teatros y auditorios de Bogotá se está volviendo insoportable. El único que usa el aire acondicionado de manera consistente es el Teatro Colsubsidio pero es tan viejo que toca escuchar el concierto con acompañamiento de aire acondicionado.

PD2
Volviendo al tema de ayer, ante el corte de agua en la Universidad Nacional la Filarmónica ensayó ayer en la Sala Otto de Greiff de propiedad de la Orquesta. Esta sala no acomoda una obra de gran orquestación como El Mandarín Maravilloso de Bartók (tres flautas incluyendo piccolo, tres oboes incluyendo corno inglés, tres clarinetes incluyendo clarinete en mi bemol y clarinete bajo, tres fagotes incluyendo contrafagot, cuatro cornos, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, otros cuatro percusionistas, arpa, celesta, piano, órgano, y cuerdas). Ayer, para esta obra, sólo ensayaron las cuerdas.

miércoles, abril 13, 2005

Sin agua la Universidad Nacional


Auditorio León de Greiff

La Universidad Nacional estará sin agua hoy y mañana y sus directivas han decidido cerrarla por dos días - tienen toda la razón. Sin embargo, ¿qué va a pasar con los ensayos de la Orquesta Filarmónica hoy y mañana?

Este es el tipo de cosas con las que tiene que lidiar una Orquesta que no tiene sede propia (volviendo al tema de ayer). La Orquesta se entera de este tipo de decisiones muchas veces por la prensa, cuando darle una solución a un problema puede ser ya imposible. Imagínense tratar de conseguir a las 9:00pm de un martes un lugar de ensayo con buena acústica, sin interferencia de otros sonidos y que acomode a 97 músicos, cada uno con su respectiva silla e instrumento. Si a esa hora usted decide tratar de conseguir baños portátiles es posible que le toque esperar hasta las 8am del día siguiente para gestionar el permiso de entrada e instalación de los mismos en la universidad.

Siempre que uno toca estos temas no falta quien dice, "pues que no ensayen dos días y no pasa nada". Díganle eso al director que está montando El mandarín maravilloso a ver qué cara les pone. Tampoco falta quien dice que no pasa nada si los músicos hacen un esfuerzo y ensayan así no haya agua. ¿Qué cara le haría usted a su jefe si le saliera con eso?

La Orquesta tiene una seria necesidad de un espacio propio, no sólo por la facilidad que le daría en su vida diaria (casos como el de hoy) sino por el impacto que ésto tendría en su capacidad de relacionarse con su ciudad, que es, al final de cuentas, la razón de su existencia.

martes, abril 12, 2005

El Efecto Bilbao


Guggenheim Bilbao

In Sunday's Atlanta Journal-Constitution, Pierre Ruhe writes that "Cultural tourism has exploded in recent decades," citing as examples Charleston's Spoleto Festival and the Atlanta Symphony Orchestra's planned $300 million Symphony Center. Regarding the Center, Ruhe writes: "An economic impact study suggests that the center will generate more than $2.1 billion, spread over a decade or more. Included in the ASO's figures are the cultural tourists." He notes: "Among art museums and architectural attractions, it's called the Bilbao Effect -- named after the Spanish town that in 1997 opened a flamboyant, titanium-clad Guggenheim museum designed by Frank Gehry ... As tourism skyrocketed, Bilbao achieved one primary objective, replacing its rusted industrial orientation with a service economy." Kimber Craine, a director of the National Endowment for the Arts' President's Committee on the Arts and the Humanities, comments that cultural tourism is "the fastest growing sector of the tourism industry."
In the News (American Symphony Orchestra League) - 21 de marzo, 2005

El impacto de la cultura sobre el turismo es cierto y es un aspecto en donde Bogotá ha empezado a desacelerar en los últimos años. En la primera administración Mockus el presupuesto de las entidades culturales se triplicó. En la administración Peñalosa se hicieron reformas (desaparecieron el Coro y la Banda Distrital) pero se hizo una gran inversión en infraestructura (i.e. bibliotecas y parques públicos). La última administración Mockus mantuvo estas iniciativas pero no expandió su interés e inversión en el sector cultura.

Obviamente sería difícil comparar Bilbao con Bogotá, sobretodo si se tiene en cuenta la situación de seguridad del país, la cual sigue espantando a bastantes extranjeros. Sin embargo, el turismo interno sí se incrementó en los últimos años - aunque hay medidas recientes que han empezado a alejar inclusive a estos turistas nacionales. Hace poco hablaba con unos antioqueños que no podían creer que mientras el Alcalde Fajardo, con medidas muy similares a las de Mockus, recuperaba poco a poco la convivencia en Medellín, en Bogotá el Alcalde Garzón estuviese devolviéndole el espacio público a particulares.

Bogotá es una ciudad grande y es la capital del país - por eso atrae turismo nacional. Sin embargo, su inversión en cultura está muy lejos de la de países suramericanos. Por poner un ejemplo, el Teatro Colón de Buenos Aires maneja un presupuesto anual de diez millones de dólares mientras que la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Ópera de Colombia juntas escasamente llegan a tener cinco millones de dólares. Esto sin contar que ni la ópera ni la orquesta tienen sus propios escenarios, es decir sus propios "Guggenheims". Esta ausencia de edificios bandera produce un grave efecto y es la falta de identidad de entidades importantes (Ópera de Colombia, Orquesta Filarmónica, Orquesta Sinfónica, etc.).

La antigua Orquesta Sinfónica tuvo una fuerte identidad mientras tuvo como sede propia al Teatro Colón. El abandono de sus seguidores empezó con la pérdida de ese escenario y con la escasa inversión del Ministerio en la misma. La Orquesta Filarmónica ha contado con el Auditorio León de Greiff desde los 80s pero bastaría solamente con que llegara un rector que quisiera recuperar ese escenario para la realización de conferencias, foros, asambleas y seminarios para que la orquesta perdiera su espacio de trabajo. Mientras tanto, la Ópera de Colombia cuenta con el Camarín del Carmen para algunos ensayos pero cada año debe negociar con el Ministerio de Cultura o con el IDCT para el uso del Teatro Colón o del Teatro Jorge Eliécer Gaitán (tras la pelea entre Gloria Zea y Martha Senn, adivinen dónde se va a presentar la ópera este año).

Mientras tanto, la Alcaldía Distrital promete sacar del hoyo financiero a Millonarios y a Santa Fe y la ciudad se ve obligada a escuchar a las orquestas y a la ópera en escenarios poco apropiados (el Teatro Colsubsidio y el Jorge Eliécer no tiene una gran acústica, el nuevo auditorio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano sólo acomoda 500 personas y presentaciones de música de cámara, el Teatro Colón es pequeño para un gran montaje sinfónico u operístico).

La administración está en mora de consentir al sector cultura dotándolo de los espacios necesarios para su crecimiento y para la realización de su potencial de impacto. La Orquesta Filarmónica perfectamente podría dar un concierto didáctico semanal si ésta tuviese su propio espacio que le diera flexibilidad de horarios y la certeza de no tener disturbios estudiantiles (en el 2004, siendo director ejecutivo de la Orquesta tuve que ayudar a evacuar a 2000 niños del Auditorio León de Greiff).

La ciudad tiene un sector clave en su desarrollo cultural. El centro de Bogotá entre calles 21 y 28 tiene la Biblioteca Nacional, el Planetario Distrital, el Museo de Arte Moderno, una sala de cinemas de Cine Colombia, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, la Cinemateca Distrital, el Callejón de las Exposiciones, el Museo Nacional, el Museo de Bogota, el Teatro Azteca, y el Teatro Faenza. ¿Por qué no gestionar un proceso de compra de tanto predio ocioso o subutilizado y crear un distrito cultural? Se podría crear una escuela distrital con énfasis en artes (ojo, para nivel escolar), un auditorio para las Orquestas Filarmónica y Sinfónica, una sala para música de cámara, una ampliación muy merecida de la Cinemateca, una plazoleta para eventos al aire libre, una biblioteca pública para las artes, espacios de exhibición, el traslado a un mejor lugar de la Academia Superior de Artes de Bogotá, y espacios para el apoyo de expresiones artísticas autóctonas. Además se podrí­a crear un sistema de arriendo de locales para cafés, librerías, y restaurantes.

Esto tendría un impacto en el turismo local pero también en la vida de la ciudad en donde se crearían espacios de esparcimiento mental, de convivencia pacífica, de intercambio de ideas y de crecimiento personal y grupal. El efecto Bilbao es difícil de alcanzar en un país con problemas de seguridad tan grandes. Sin embargo, para ese mismo país es necesario, inminente, crear un gran oasis estético y espiritual como lo podría ser un distrito cultural en donde se encuentren las grandes expresiones universales y locales.

PD
Recomiendo la lectura de Adaptistration del 4 de abril pasado

lunes, abril 11, 2005

¿Conejo?


Thierry Escaich

El viernes 8 de abril recibí el siguiente mensaje en mi correo electrónico...

"SALA DE CONCIERTOS DE LA BIBLIOTECA LUIS ANGEL ARANGO DEL BANCO DE LA REPUBLICA
Les informamos que el cuarteto que se presentará con Thierry Escaich y Sergei Schykov el jueves 21 de abril será el CUARTETO QUARTALIUS y no el Cuarteto Miró.

Por lo tanto la conformación será la siguiente:

Jueves 21 de abril; 7:30 p.m.
Compositores contemporáneos: Thierry Escaich
THIERRY ESCAICH, organista (Francia)
Sergei Sychkov, pianista (Rusia)
Cuarteto Quartalius (Colombia):
Leonidas Cáceres y Edgar Caceres (violí­n), Olialín Ordinsky Olarte (viola) y Juan Pablo Martínez (violonchelo)"


Como escribí hace unos días, compré boletas para varios conciertos de la Luis Ángel Arango del mes de abril. Uno de los conciertos para los que compré boleta fue éste. La compré por dos razones: 1) me gusta escuchar música nueva que no conozco y 2) porque según el boletín mensual de la biblioteca, acompañando a Thierry Escaich iban a estar Sergei Sychkov, Luis Darío Baracaldo, Angélica Gámez, Laura Ospina y Sergio Trujillo.

La razón de ser de ese acompañamiento es que el programa es presentado con el apoyo de la Asociación Nacional de Música Sinfónica y todos los músicos (a excepción de Escaich, obviamente), son músicos integrantes de la Sinfónica Nacional. El programa era atractivo porque Luis Darío Baracaldo es el concertino de la Sinfónica, Angélica Gámez es la jefe de segundo violines y Laura Ospina es la jefe de la sección de cellos. Sergio Trujillo es un violista de fila pero uno no toca en un cuarteto con el concertino así no más. En resumen, las mejores cuerdas de la Sinfónica iban a tocar en un concierto de cámara.

En reemplazo tendremos a Leonidas y Edgar Cáceres, Olialín Ordinsky Olarte y a Juan Pablo Martínez. No conozco a ninguno así que no puedo opinar sobre sus cualidades musicales. Sólo sé que el concierto está pasando de incluir al concertino, dos jefes de grupo y aun músico de fila de la Sinfónica a presentar a tres músicos de fila y un supernumerario. No sé quién le puso conejo a quién pero habrá que ver si la calidad que prometía el concierto se mantiene con este cambio. ¿Sabrá Escaich qué tipo de cambalache fue el que le hicieron?

Entre tanto, ¿qué se pregunta Ma. Isabel?
R/ ¡Ni idea! Pero yo si les cuento que el concierto de Alla Francesca en la Luis Ángel Arango el domingo pasado estuvo delicioso. Tan delicioso que mi mujer ya sentó su veredicto y no va a volver a ir sino a conciertos programados allá. En la Biblioteca ella siente que la tratan bien, que le garantizan la calidad del programa, y que empiezan, por mucho, diez minutos tarde. Por mi parte, aunque no soy un fanático de la música medieval, me sentí como cuando fui a un monasterio benedictino en Dakota del Norte (Estados Unidos) a pasar la semana. Me sentí llevado a una dimensión en donde la vida no era ni muy difícil ni muy placentera - delicioso. Me pregunto, ¿será que en este mundo moderno esperamos mucho de la vida?

Corrección - 27 de abril
Luis Darío Baracaldo es el concertino asistente de la Sinfónica, no el concertino.

domingo, abril 10, 2005

Ticketstubs


Ticketstubs

Encontré este sitio en internet (Ticketstubs). Me parece interesante porque captura la esencia de lo que busca el arte y el entretenimiento: que un momento sea único, irrepetible y memorable. El creador (creo que se llama Matt) invita a que uno le mande una imagen escaneada de la coletilla de la boleta a un concierto o evento que uno haya guardado y escriba acerca de por qué la guardó. Todos hemos tenido esos momentos. Yo tengo por ahí guardada la coletilla de una boleta a un concierto de Peter Gabriel y la coletilla a un concierto de música barroca en St. Martin-in-the -Fields, entre otras. Desde hace años dejé esa práctica, tal vez por estar metido detrás de bastidores en eventos de este tipo.

Se me vienen a la cabeza cinco eventos memorables en mi vida, tal vez impactantes en ese instante por circunstancias personales y del momento...

1) El Castillo de Barba Azul (Bela Bartók): Orquesta Filarmónica de Bogotá, dir. Francisco Rettig, mayo de 2003.
2) Sueño de una Noche de Verano (Benjamin Britten): Metropolitan Opera (Nueva York), 2002. 3) Bodas de Fígaro (W.A. Mozart): Ópera de Nueva York (Nueva York), 2002.
4) Powaqqatsi (Philip Glass): BAM, proyección de la película con Philip Glass y su grupo tocando la música en vivo, 2000(?).
5) Picasso - The Early Years 1892-1906: Museum of Fine Arts (Boston), 1997(?).

Como administrador cultural y profesor de esta disciplina me parece importante tener esto en mente: parte de nuestra labor (como administradores culturales) es entregar un evento que sea de una calidad superior y que produzca las mayores emociones de tal manera que la coletilla de la boleta o el programa de mano adquieran un valor sentimental que los conviertan en el único vínculo con una experiencia inimitable. Si nada más eso se consigue, muchas otros logros llegan por añadidura.

viernes, abril 08, 2005

Semi-estudio comparativo de boletería musical


Taquilla del León de Greiff


Digo semi-estudio porque seguramente dejaré algunos datos por fuera, no he entrevistado a nadie y estoy comparando experiencias distintas. Hace siglo y medio el colombiano promedio tení­a un menú reducido a la hora de escoger cómo usar su tiempo libre. Tan reducido que en este momento sólo se me ocurren la lectura, el tejo y las peleas de gallos como ejemplos. Hoy día el colombiano promedio tiene un menú extenso que incluye actividades caseras y para realizar por fuera de casa, todas con un valor monetario muy distinto. Ver TV, escuchar un partido por radio, leer en la casa, alquilar una película, ir a cine, ir a un partido, practicar parapente, escalar en roca, salir a comer sushi, ir a tomarse unas cervezas con unos amigos, jugar tejo, ir a teatro, comprarse un disco pirata y sentarse a escucharlo en la sala, etc., son sólo pocas de las opciones que existen para emplear el tiempo libre.

Una que no mencioné es ir a un concierto. Por lo general, la decisión de ir a concierto implica una evaluación de disponibilidad de tiempo (unas cuatro horas libres: una para ir, dos para el concierto y una para volver), costo-beneficio (precio de la boleta, gasolina, parqueadero, gaseosa y tinto vs. obras, solista(s), director(es), ensamble, comodidad, facilidad), y que no haya una opción más atractiva. La manera más fácil de comprometer a un espectador a asistir es vendiéndole una boleta. Para poder hacerlo, éste debe contar con las mayores facilidades (compra en línea, por teléfono, por anticipado, con cheque, tarjeta de crédito, etc.). Las ventajas para una entidad al vender una boleta por anticipado son poder despreocuparse por si el día del concierto llueve o no, recibir capital de trabajo por anticipado, y poder ser flexible en el manejo de la taquilla (crear promociones en caso de ventas reducidas o hasta agregar una función en caso de venta total un mes antes).

A continuación comparo tres experiencias en la semana que acaba de pasar comprando boletas para un concierto de la Filarmónica de Bogotá, la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango y la Sinfónica Nacional.

Orquesta Filarmónica de Bogotá


Boleta para ver a la Filarmónica en el León de Greiff

Concierto: Festival de Nuevas Músicas Latinoamericanas, 2 de abril de 2005
Escenario: Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional
Precio: $4000 (hay descuento sólo para estudiantes de la Universidad Nacional: $1500)
Pre-venta: no
Posibilidad de seleccionar puesto: sí­
Facilidades de pago: sólo efectivo ("¿no tiene más sencillo?")
Demora en la cola: normal considerando que llegué con una hora de anticipación

El principal problema con la boletería para la Filarmónica es no poder comprar con anticipación sino tener que jugársela a que el sábado no haya una tremenda cola, queden puestos buenos, y que a uno le den ganas de salir así esté lloviendo. La numeración de la silletería es un gran avance pero haber eliminado la pre-venta es una gran falla. El precio es muy cómodo y es más simbólico que cualquier otra cosa ($4000*1600sillas=$6400000 o sea el salario mensual de seis violinistas).
CALIFICACIÓN: 2.5/5 (sobretodo por haber eliminado la pre-venta semanal)


Sala de Conciertos Biblioteca Luis Ángel Arango


Boleta para la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango

Concierto: Wolfgang Seifen
Escenario: Sala de Conciertos, Biblioteca Luis Ángel Arango
Precio: $3400 (estudiante), $12600 (plena), $6300 (afiliados Banco de la República y 3ra edad)
Pre-venta: sí­ (taquilla, puntos de venta de Tu Boleta, Fórum, internet, por teléfono, vale $5500 situar la orden en un punto de venta si la compra se hace por teléfono o por internet)
Envío a domicilio: sí ($10000)
Posibilidad de seleccionar puesto: sí
Facilidades de pago: efectivo, tarjeta de crédito
Demora en la cola: depende del punto de venta

Excelente avance poder comprar boletas desde la casa o sin tener que ir hasta la Biblioteca. Ya compré boletas para muchos conciertos de abril. Si me salen planes para esos miércoles, jueves o domingos, pues nada que hacer - ¡tengo concierto! El siguiente paso sería poder comprar la boletería para toda la temporada del año. En este momento la disponibilidad es mensual. Si bien este es un país que poco planea a largo plazo, hay quienes sí lo hacemos y no tenemos la paciencia de sentarnos a estudiar cada mes nuestros calendarios y la programación. Valdría la pena ir estudiando la creación de abonos y pre-ventas anuales.
CALIFICACIÓN: 4/5 (porque todavía queda un buen camino por recorrer)

Orquesta Sinfónica Nacional


Orquesta Sinfónica Nacional

Concierto: De Falla, Ravel, Laló, Borodin, dir. Yeruham Scharovsky, solista: Christina Castelli
Escenario: Teatro de Cristóbal Colón
Precio: gratis, aunque según la escuela de economía de Chicago TANSTAAFL (there ain't no such thing as a free lunch)
Pre-venta: nunca supe, en el web site no salía ni siquiera que era gratis. Me enteré por El Tiempo el día del concierto
Envío a domicilio: no
Posibilidad de seleccionar puesto: no (there ain't no such thing as a free lunch)
Facilidades de pago: n/a
Demora en la cola: inmensa (there ain't no such thing as a free lunch)

Como escribí hace un par de días tenía muchas ganas de ir a este concierto por la Sinfonía No. 2 de Borodin. Tuve ganas de pasar a comprar boletas el día anterior al concierto pero no sabía cuánto costaban, si las boletas estaban disponibles en la taquilla o cómo iba a funcionar la cosa. Me metí varias veces al web site de la orquesta y no encontré información al respecto y el web site del Colón ha estado caído hace más de una semana. Decidí ir al teatro con suficiente tiempo para conseguir una boleta pero la sorpresa fue que la Orquesta tenía bastantes invitados al concierto y hasta no estar seguros de si iban a aparecer los invitados o no, el resto de los mortales teníamos que esperar hasta cinco minutos antes del concierto para saber si podíamos entrar . Sumándole a ésto que era imposible que uno seleccionara su puesto ('coja lo que haya disponible, mijo') y la falta de información, debe agradecer la orquesta que yo tuviera ganas inmensas de escuchar a Borodin o si no me hubiese ido.

Me sorprende la decisión de hacer el concierto gratis si se tiene en cuenta que aparte de los patrocinios, las donaciones y el apoyo del ministerio, la taquilla es el único ingreso adicional que tiene la orquesta. Tan es así, que el año pasado las boletas en el Colón eran hasta tres veces más caras que las boletas para la Filarmónica. El año pasado se conseguían boletas para la Sinfónica con Tu Boleta. Este año no y eso me impidió ir a escuchar a la Orquesta en Colsubsidio a principio de año (no tuve tiempo de ir hasta allá y me da una pereza terrible comprar boletas en Colsubsidio justo antes de una función).

Insisto con la frase de los economistas de Chicago, there ain't no such thing as a free lunch (no hay almuerzo gratis). Anoche el precio lo pagamos todos, orquesta, teatro y público. La Orquesta porque maltrató al público al no ser claros sobre la mecánica de la boleterí­a y eso le cuesta lealtad de su posible audiencia, el teatro por no haber previsto eso y el público porque nos tocó estar parados en el frío bogotano esperando entrar. Si la idea es atraer gente, le convendría más a la Orquesta dar una boleta económica en pre-venta de $5000-10000 pesos, lo cual le permitiría prever la disponibilidad de sillas, y le daría la flexibilidad de dar ofertas de último día para llenar la casa. Ofrecer conciertos como el de ayer, con director y solista invitados, de manera gratuita, redefine la ecuación costo-beneficio que nos hacemos los espectadores. La próxima vez que dirijan Carrizosa, Biava o Posada en Colsubsidio no esperen que la gente le jale de tan buena gana a pagar $25,000 cuando tuvieron a Scharovsky gratis en el Colón.
CALIFICACIÓN: 2/5

jueves, abril 07, 2005

Improvisación sonora


Wolfgang Seifen

Anoche estuve en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango escuchando al organista Wolfgang Seifen. Con una introducción hablada (y traducida al español) invitó al público a acompañarlo a un viaje hacia lo desconocido. Ni él ni el público sabían qué iba a ocurrir pues Seifen iba a improvisar piezas en el órgano, piezas con formas previamente definidas (toccata y fuga, fantasía y fuga, corales, y una sinfonía de cinco movimientos).

El órgano es un instrumento extraño. Es difícil, tal vez imposible, encontrar dos órganos iguales, lo cual hace que un concierto de este instrumento sea todo una aventura, así sea un concierto de obras de la literatura. Fue muy inusual la experiencia de anoche, vivir la creación de obras barrocas y románticas en el siglo XXI, obras que dejaron de existir anoche también.

La última obra, la sinfonía, usó cuatro temas de música popular colombiana. Me llevó a pensar en los distintos esfuerzo que hay en el país por acercar o juntar (mash, dirían los productores de pop) la música clásica con la música popular colombiana. Anoche Seifen demostró que basta con que una sinfonía para órgano tenga cuatro frases de música popular para que un injerto clásico-popular nazca, viva y muera en la temporalidad de la música en vivo.

Finalmente, el haber presenciado hora y media de improvisación al órgano me hizo ansiar la existencia de una serie de jazz permanente en la ciudad. Con un concierto al mes bastaría. Se me vienen a la cabeza Brad Mehldau, Joshua Redman, Cassandra Wilson, Matthew Shipp, y los colombianos Antonio Arnedo y Oscar Acevedo, entre muchos otros dignos representantes de un género que recoge el virtuosismo de los músicos clásicos y la creatividad y espontaneidad que busca uno en una experiencia estética. Interesante que esta reflexión haya llegado vía un intérprete de toccatas y fugas, corales y sinfonías.

miércoles, abril 06, 2005

La Sinfónica en el Colón y el Externado


Yeruham Scharovsky dirigirá a la Sinfónica
este jueves y viernes en Bogotá

Volviendo al tema de por qué va uno a conciertos, iré al concierto de la Sinfónica este jueves porque hace poco estuve escuchando la Segunda Sinfonía de Borodin y me impactó su expresividad y lenguaje romántico - qué delicia poder escucharla en vivo. Échenle oído al último movimiento y díganme si no parece escrito por Copland. Dirige Yeruham Scharovsky.

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Abril 7 7:30 p.m.
Teatro de Cristóbal Colón
Ver detalles de programa

Abril 8 11:30 a.m.

Auditorio UniversidadExternado de Colombia
Ver detalles de programa
Programa
FALLA: La Vida Breve
LALÓ: Sinfonía Española
RAVEL: La Tumba de Couperin
BORODIN: Sinfonía No. 2

Solista: Christina Castelli (violín)

Director Invitado: Yeruham Scharovsky

martes, abril 05, 2005

Compositores contemporáneos


Steven Stucky, ganador del Premio Pulitzer
2005 por su Concierto No. 2 para Orquesta

Ayer fueron anunciados los ganadores del Premio Pulitzer 2005. En la categoría de composición musical ganó Steven Stucky por su Segundo Concierto para Orquesta. A continuación copio los ganadores en esta categoría desde el año 1995 (los links abren toda la información de nominados y ganadores para esos años).

1995
Stringmusic
Compositor: Morton Gould
Estreno: Marzo 10, 1994 - National Symphony Orchestra en el The John F. Kennedy Center, Washington, D.C.

1996
Lilacs, para voz y orquesta
Compositor: George Walker
Estreno: Febrero 1, 1996 en Boston por la Boston Symphony Orchestra la cual la comisionó.

1997
Blood on the Fields
Compositor: Wynton Marsalis
Estreno: Enero 28, 1997 en el Woolsey Hall, Yale University, New Haven, Connecticut.

1998
Cuarteto para cuerdas #2 (musica instrumentalis)
Compositor: Aaron Jay Kernis
Estreno: Enero 19, 1990 en el Merkin Concert Hall, New York City, por The Lark Quartet.

1999
Concierto para flauta, cuerdas y percusión
Compositora: Melinda Wagner
Estreno: Mayo 30, 1998 en Purchase, New York por la Westchester Philharmonic, la cual la comisionó para ser estrenada por Paul Lustig Dunkel.

2000
Life is a Dream (La vida es un sueño), Opera en tres actos: Acto II, Versión en concierto
Compositor: Lewis Spratlan
Estreno: Enero 28, 2000 por Dinosaur Annex en Amherst, Massachusetts.
Libreto de James Maraniss.

2001
Sinfonía No. 2 para orquesta de cuerdas
Compositor: John Corigliano
Estreno: Boston Symphony Orchestra el 30 de noviembre de 2000 en Symphony Hall, Boston, MA.

2002
Ice Field
Compositor: Henry Brant
Estreno: San Francisco Symphony el 12 de diciembre de 2001 en Davies Symphony Hall, San Francisco, CA.

2003
On the Transmigration of Souls
Compositor: John Adams (Boosey & Hawkes)
Estreno: New York Philharmonic, 19 de septiembre de 2002 en Avery Fisher Hall.

2004
Tempest Fantasy
Compositor: Paul Moravec
Escrita para y estrenada por el Trío Solisti y el clarinetista David Krakauer el 2 de mayo de 2003 en la Morgan Library, New York City.

2005
Segundo Concierto para Orquesta
Compositor: Steven Stucky (Theodore Presser Company)
Estreno: Marzo 12 de 2004 po la Los Angeles Philharmonic en el Walt Disney Concert Hall en Los Angeles, CA.

Álguien me contaba que Turandot o Madama Butterfly se había estrenado en Bogotá como a los tres o cinco años de haber sido estrenada en Europa. Desafortunadamente el lapso del tiempo de estreno al estreno en Colombia de importantes obras internacionales ha aumentado con el paso de los años. En el último año ha habido un considerable esfuerzo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá por presentar nueva música, especialmente de compositores latinoamericanos y colombianos (Fernando Rincón, Luis Pulido, Andrés Posada, Jesús Pinzón, Blas Emilio Atehortúa, Mauricio Lozano, etc.).

Sin embargo el repertorio europeo y norteamericano interpretado por las orquestas en Bogotá parece haberse congelado en la primera mitad del Siglo XX y la década posterior a la Segunda Guerra Mundial. De no ser por solistas que traen obras más contemporáneas y de compositores establecidos internacionalmente, poco sería lo que escucharíamos de nuevos lenguajes musicales, muchos de los cuales ya no tienen que ver con lo impulsado por la segunda escuela vienesa de Schoenberg, Berg y Webern.

En un momento en que los críticos ya ven al lenguaje minimalista (Glass, Adams, Reich, Nyman, Andriessen, Riley, etc.) como algo ya caduco y con poca posibilidad de mayor desarrollo expresivo y empieza a implantarse el idioma de compositores como Christopher Rouse, Thomas Adès, Aaron Jay Kernis, Michael Torke, Tan Dun, Bright Sheng, Osvaldo Golijov y otros, aquí parece sensacional que nuestras orquestas interpreten Bartók, Hindemith, Honegger y Mahler.

Muy distinto es el caso de la escena de la música de cámara que tiende a atraer artistas internacionales que suelen incluir por lo menos una obra contemporánea en sus recitales. En la Luis Ángel Arango he escuchado obras de Takemitsu, Cage, Pärt, Ligeti, Kurtág y otros.

Si las orquestas desean moverse más allá de 1965, al comienzo de este blog hay una lista de once obras que pueden explorar.