BogoMusic: Cuatro ingredientes esenciales, Parte IV<br>Una sólida Junta Directiva: Orquesta Filarmónica de Bogotá

lunes, abril 25, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte IV
Una sólida Junta Directiva: Orquesta Filarmónica de Bogotá


Orquesta Filarmónica de Bogotá

Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional.

Una sólida junta directiva: se asegura de que están los recursos que apoyan la visión artística. Debe ser representativa de la comunidad. "El vínculo con la comunidad es esencial", dice McAuliffe, agregando que una asociación de voluntarios que sea fuerte es también un componente importante.

Orquesta Filarmónica de Bogotá: junta directiva
Juan Manuel Ospina: Secretario del Gobierno Distrital, representa al Alcalde Luis Eduardo Garzón en la junta
Martha Senn: directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo
Julio Nieto Bernal: periodista
José Antonio Vargas Lleras: gerente de Codensa
Eduardo Umaña Luna: abogado y profesor jubilado

La junta directiva de la Orquesta Filarmónica es bastante pequeña y fue nombrada, en su totalidad, por el Alcalde Luis Eduardo Garzón en el 2004, reemplazando a una junta que llevaba, en su mayoría varios años de servicio a la entidad.

La junta, al igual que la de la Sinfónica, incluye demasiada gente de un único sector. En este caso, de la administración distrital (Secretario de Gobierno, Directora del IDCT, gerente de Codensa). Ha sido tradicional tener a un miembro del gabinete distrital en la junta de la Filarmónica, buscando que éste sirva de interlocutor con el Alcalde cuando haya algún asunto urgente.

En este caso es interesante que haya un funcionario de tan alto nivel como el Secretario de Gobierno que es quien maneja los asuntos políticos de la alcaldía (relaciones con alcaldías locales y con el Concejo de Bogotá, por ejemplo). Sin embargo, se pregunta uno qué tanto tiempo le queda al Secretario para atender las reuniones y urgencias que pueda tener la Orquesta. Lo que sí es cierto es que si Juan Manuel Ospina no logra gestionar un incremento en el presupuesto de la Orquesta (no lo hubo el año pasado) o por lo menos darle una importancia mayor dentro de la gestión distrital en esta administración, podemos olvidarnos de tener mejores solistas y directores o de pensar en un auditorio para la Orquesta en un futuro próximo.

Tener a Martha Senn en la junta directiva tiene sentido. Es la Directora del IDCT, ha cantado con la Orquesta, y puede ayudar a generar una colaboración más estrecha entre la Orquesta y el IDCT que facilite el uso de escenarios, la promoción de conciertos y la unión de fortalezas.

José Antonio Vargas Lleras, gerente de Codensa, es una buena inclusión pues trae un punto de vista empresarial. No deja de extrañar, no obstante, que en la navidad pasada Codensa patrocinó los conciertos de la Sinfónica en Bogotá. Yo creo que Codensa podría ser el motor de una gira de la Orquesta, por lo menos a nivel nacional.

El periodista Julio Nieto Bernal es un buen contacto con los medios y es además una persona amante de la música que entiende para qué existen estas instituciones.

Eduardo Umaña Luna es un ávido espectador de los conciertos de la Orquesta. Su inclusión en la junta parece ser un acto de reverencia y aprecio, algo que está bien. Sin embargo, para eso existe la figura de los miembros honorarios de junta, para agradecerle y vincular a miembros especiales de la comunidad con afinidad a la institución. Otra persona que debería ser miembro honorario de junta es el maestro Jaime León .

La composición de la Junta no es mala aunque sería bueno tener más gente y que fuera más representativa de la sociedad, incluyendo académicos (la maestra Ellie Anne Duque del Conservatorio Nacional estuvo ahí hasta el 2004), el sector privado y, me parece muy necesario, un abogado con experiencia en contratación estatal que sirviera de asesor ad honorem a la orquesta. Es importante resaltar que una junta es buena no sólo por estar bien conformada sino por la voluntad de intervenir y guiar a una institución.

La junta, como ya dije, sufrió una renovación total el año pasado y perdió su memoria (había gente en la junta con fuertes vínculos con la Orquesta desde los años 70s). Ojalá esta junta haya entendido su papel dentro de la orquesta, el cual no se limita únicamente a aprobar el presupuesto sino también a darle el visto bueno a la programación propuesta por el director artístico y a asegurarse de que la orquesta mantenga su calidad artística y su visión de servicio cultural a la comunidad aplicando la mayor transparencia e inspirando una responsabilidad institucional intachable.