BogoMusic

martes, junio 17, 2008

No es una despedida

Es una lástima que haya dejado de escribir, especialmente para aquellos que estábamos silenciosamente pendientes de sus comentarios. ¿Las obligaciones laborales en contra de la crítica? Es cierto que de la crítica musical no viven los seres humanos pero también es cierto nuestro medio está hambriento de su crítica musical.

Si allí termina el blog, faltaría en buen escrito de cierre, a manera de balance, o al menos un epitafio de su pluma para dejarlo morir dignamente.

Anónimo, jue mar 13, 09:00:00 AM 2008


Concuerdo con Anónimo y siento que me haya tomado tres meses poder escribir esta entrada. Para empezar, debo explicar por qué no volví a escribir. Desde agosto del año pasado volví a trabajar activamente en el sector cultural gerenciando los programas de música de la recién creada Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. Desde enero de este año cambié de rumbo y estoy trabajando en la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.

En ambos trabajos he tenido el placer de interactuar de nuevo con el sector musical bogotano, reencontrándome con colegas y con grandes retos como siempre los hay en el sector. Gratamente me he encontrado con que mucha gente leía mi blog y extraña mis comentarios. Esto sólo refuerza dos cosas: una, la incidencia del internet en nuestras vidas y el poder o influencia que puede tener alguien detrás de un teclado (qué responsabilidad tan grande la del blogger y qué inconsciente es uno a veces de ello); dos, la ausencia de periodismo y crítica en el medio es real y tiene tintes dramáticos. Cuando un blogger se convierte en lectura obligada de un sector es porque éste no encuentra representación en los medios que deben cubrirlo - ¡qué pesar!

A pesar de encontrarme con lectores ávidos de BogoMusic, la verdad es que este regreso al sector me obliga, no sólo a trabajar muchas horas, lo cual impide que pueda escribir frecuentemente y con calma (en este momento estoy desvelado y no puedo acceder a mi correo corporativo), sino que también me obliga a mantener un nivel de prudencia inmenso y, por qué no, hasta a tragarme enteras ciertas reflexiones – nuestro medio musical es pequeño y muchas veces rencoroso, celoso y despiadado. Es la verdad – no somos del todo profesionales aún. Por ello, considero necesario retirarme y ojalá dejar unas pequeñas reflexiones en torno a lo que es nuestro medio de la música clásica en Bogotá.

En el último año ha habido importantes movimientos en nuestras orquestas – salió de la Filarmónica de Bogotá Eduardo Díazmuñoz. Nunca se supo por qué exactamente aunque parece ser que simplemente la Orquesta está disfrutando la ausencia de un director. En la Sinfónica, mi actual empleador, se acabó la dirección colegiada (una solicitud que habíamos hecho varios desde que había iniciado la orquesta). Por ahora hay un proceso de convocatoria que va avanzando y sobre el cual no elaboraré más allá, excepto por comentar que el método es inusual pero que su implementación puede dejar grandes aprendizajes en la Orquesta.

Pero más allá de esta etapa de importante transición en el liderazgo artístico de las orquestas capitalinas, quizás es importante reflexionar en torno al estado de la música clásica en Bogotá. Y el estado, creo yo, es mixto. Nuestras instituciones, tal vez a excepción de la sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, no son fuertes. Como veletas giran a donde sople el viento y muchas veces, de estar tan oxidadas, ya ni giran sino que apuntan en una sola dirección, así ésta sea errada. A lo que voy es a que no tenemos entidades fuertes que logren un perfecto equilibrio entre la estabilidad administrativa y la fortaleza artística – no tenemos claras expectativas de nuestras entidades porque ellas mismas ni saben qué es lo que quieren hacer.

Y es una lástima porque cada vez hay más músicos en Bogotá que podrían apoyar buenos proyectos en diferentes entidades. No son pocos los proyectos individuales – empiezan a surgir cuartetos medianamente estables, músicos con una interesante proyección como solistas y pequeños espacios alternativos para la música clásica. Sin embargo, no hay estabilidad, no hay un lugar que sirva como referencia para los interesados – un escenario, una revista o siquiera una página web. El mundo de la música clásica en Bogotá, lastimosamente, sigue poblado principalmente por músicos – poco hemos avanzado en llevar el arte a nuevos públicos. Estamos perdiendo la competencia en contra de los múltiplex, los restaurantes, la televisión y los paseos. La música en vivo – especialmente la música clásica - se ha quedado en ser un tema de especialistas.

Como actores del medio esto debe preocuparnos. Sólo nos miramos y escuchamos a nosotros mismos y el “ombliguismo” es lo que acaba con cualquier iniciativa que sea costosa y de difícil acceso. Para poder mantenerse relevante, la música clásica debe recuperar terreno perdido. Esto implica una reflexión en torno al papel que juega en la sociedad, los espacios en los que puede desempeñar este papel (en Estado Unidos y el Reino Unido ya hay conciertos de cuartetos en bares y discotecas), la frecuencia con la que debe circular, el formato y duración de esta circulación y, por qué no, su capacidad para funcionar de manera más utilitaria en una sociedad cada vez más regida por indicadores de impacto.

En resumidas cuentas, el medio musical bogotano existe y cada vez se profesionaliza más pero debe ser más disciplinado, más enfocado en los procesos de desarrollo e impacto en el público, y debe pensar con más creatividad y ganas de producir calidad que con el deseo (de nada sirve querer ser la Filarmónica de Berlín si el presupuesto tiene más parecido con el de una orquesta de provincia en Argentina o Chile).

Como sociedad debemos preocuparnos por nuestras entidades culturales – su desarrollo nos ayuda a construir un mejor entorno para vivir – son motores de la calidad de vida percibida y real. Sin embargo, es difícil exigirle a la sociedad interés, comprensión y hasta apoyo cuando son las entidades las que, por opción propia, han estado alejándose de su misión de impactar al público general para convertirse en proveedores de servicios para la famosa “inmensa minoría” – tan minoría que terminó fuera del aire.

No quiero que esto se convierta en una elegía o en el canto del cisne. Por el contrario, quiero que sea un campanazo, un grito al aire para que entre todos los que creemos en el poder de la música, en su capacidad para mejorar nuestro entorno, hagamos el mayor esfuerzo por mantenerla viva y de crear un contexto que garantice su desarrollo, perfeccionamiento y su impacto en una sociedad ávida de justificación para su existencia. En mi trabajo espero estar contribuyendo a esto y, como el camino es tan largo y espinoso, por eso no he vuelto a escribir y, de hacerlo, será esporádicamente y metiéndome muy por los laditos. Gracias lectores por su interés. Esta página no muere – procuraré alimentarla de vínculos en el menú – un pañito de agua tibia es mejor que el olvido permanente. Nos vemos en conciertos.

jueves, agosto 30, 2007

No he desaparecido

No he desaparecido del mapa. Pido mil disculpas por no haber escrito antes ni haber dado explicación alguna. Empecé un nuevo trabajo en el sector cultural, lo cual tiene dos implicaciones para BogoMusic...

1. Estoy tan ocupado que realmente no tengo tiempo de escribir con regularidad y,
2. Mi trabajo implica que debo ser muy prudente con mis comentarios ya que estoy en una posición que requiere mesura, equidad e imparcialidad.

En la medida de lo posible volveré a escribir.

jueves, mayo 24, 2007

Un nuevo director


Un divertido artículo acerca de la incursión del presidente George W. Bush en el campo de la dirección orquestal, cuando desplazó del podio a JoAnn Falletta, directora de la Filarmónica de Buffalo (NY).
Esperen en próximos días una discusión acerca de la discriminación en las orquestas y las audiciones y los criterios de admisión a ser miembro de una orquesta.

miércoles, mayo 23, 2007

Artículo de la semana

Un artículo rindiéndole homanaje a Klaus Heymann, fundador del sello Naxos. Naxos ha sido famoso desde sus inicios, principalmente por sus precios - a veces la mitad del precio de un CD de DECCA o de DG, a veces menos. Hoy día, además de mantener unos precios sustancialmente menores a los de los grandes sellos, Naxos tiene un inmenso catálogo que incluye no sólo las grandes obras del repertorio universal sino también pequeñas curiosidades, música de compositores contemporáneos, grabaciones originales y una diversidad de productos (libros, audiolibros, videos, radio por internet, etc.).

La historia de Naxos es un ejemplo de olfato de mercado, de darle valor al cliente, de constante mejoramiento y de permanente renovación. Es el ejemplo de todo lo que las grandes casas disqueras hubiesen querido hacer antes de que aparecieran Napster, Kazaa, el iPod, y otras innovaciones del mundo digital.

domingo, mayo 20, 2007

De vuelta

Después de estar yendo y viniendo durante dos años, por fin vuelvo a tener tiempo de escribir con cierta regularidad y profundidad. Procuraré escribir todos los días entre semana. Por ahora prometo agregar varios enlaces (links) que he acumulado. De igual manera, procuraré crear a lo largo de esta semana un calendario similar al que usé durante varios meses en el 2004, en donde usaba un día a la semana para algo (artículo recomendado, página recomendada, artículo, etc.). Es un placer volver a tener algo de tiempo para opinar.

viernes, abril 27, 2007

Murió Rostropovich

A los 80 años, cumplidos el pasado 27 de marzo, murió hoy en Moscú Mstislav Rostropovich. Además de ser un gran chelista y de haber desarrollado en paralelo una exitosa carrera como director, Slava, como era conocido cariñosamente, fue testigo de uno de los grandes fracasos del Siglo XX, viviendo en carne propia el impulso controlador del régimen soviético. Entre sus amigos más destacados y más afectados por la censura y la falta de libertad de expresión estaban Shostakovich y Solzhenitsyn.

Casado con una de las grandes divas de la ópera rusa, la soprano Galina Vishnevskaya, Rostropovich fue de los grandes exponentes del chelo y un abanderado de la libertad de expresión y la democracia. Junto con su esposa fundaron la Fundación Vishnevskaya-Rostropovich en favor de la salud de los niños de las antiguas repúblicas soviéticas.

Tuvo una gran carrera como concertista y director, teniendo también una envidiable carrera discográfica. Dentro de mi colección, una de las grabaciones que más disfruto son las Suites para chelo de Bach interpretadas por él.*

La muerte de Rostropovich marca el fin de una generación de artistas particularmente marcados por su entorno político y guiados por su convicción de que el espíritu humano es libre en su esencia y que el arte, más que una herramienta, es una expresión de aquello que somos como individuos. Paz en su tumba.

*Corrección del 10 de mayo: originalmente la columna hablaba de las Sonatas para chelo de Bach. En realidad me refería a las Suites para chelo. Gracias al comentarista anónimo por la observación. También había escrito que eran tocadas por Shostakovich - obviamente me refería a Rostropovich. Definitivamente del afán no queda sino el cansancio.

martes, marzo 13, 2007

La tierra se calienta

martes, febrero 27, 2007

Columnas sobre los 40 años de la OFB


Dos columnas han sido publicadas en El Tiempo felicitando a la Orquesta Filarmónica de Bogotá por los 40 años que cumple este año. Sólo una de ellas señala los radicales cambios que enfrenta la orquesta ahora que es responsable de todos los porgramas de música y danza del Distrito. Si bien estos cambios son una gran oportunidad también son territorio virgen para una entidad tradicionalmente pequeña, que nunca ha administrado su propio escenario y que ahora enfrenta la responsabilidad de organizar eventos como Rock al Parque. ¿Cómo se hará este difícil ajuste? No es claro aún. Queda un año de administración Garzón para implementar esta importante transición. Ojalá todo salga bien.

lunes, febrero 26, 2007

Fraude musical

En 1990 la gran noticia en la prensa musical era el engaño con que el dueto de Milli Vanilli había logrado ganar un Grammy y vender millones de discos a nivel mundial: ¡los dos integrantes no eran quienes cantaban, ni en el disco ni en los conciertos! El 2007 tiene ya una inverosímil noticia que ha generado hata una columna de opinión en el New York Times. La noticia es el descubrimiento de que Joyce Hatto, pianista inglesa que murió en junio del año pasado no es quien realmente toca el piano en varias de sus grabaciones.

La noticia ya se conoce en internet como el Hatto-gate y, dado que fue descubierto gracias a que el iTunes de un aficionado identificó un disco de Hatto como uno de Laszlo Simon, pone de relieve lo difícil que es para el oído humano distinguir las sutilezas entre piezas con ligeras alteraciones. Este incidente provoca además una delicada pregunta: ¿hasta qué punto vale la pena seguir grabando y vendiendo grabaciones de obras de las cuales ya hay múltiples -y muy buenas- interpretaciones?

- Artículo del NY Times
- Columna en el NY Times
- Más Joyce Hatto
- Comparación de las grabaciones originales con las de Hatto

Actualización 6:36pm...
¡EXTRA! La confesión del marido de Hatto.

viernes, febrero 16, 2007

Los programas de mano

Hace unos días estuve en el Teatro Colón en una presentación de pas de deux y pas de trois ejecutados por bailarines del cuerpo estable de ballet del Teatro Colón de Buenos Aires. Las boletas no eran baratas –tampoco eran demasiado caras– pero me sorprendió lo malo que fue el programa de mano dado el precio del evento. El programa se limitó a decir qué iban a bailar, en qué orden, y quiénes eran los compositores de las obras; nada más.

Un programa de mano es la fuente de información para el público asistente a un evento. El público no es homogéneo. Hay verdaderos conocedores de las obras o género que se van a presentar, hay neófitos que por primera vez pisan un teatro, y hay amantes de la cultura que saben “comportarse” en un teatro pero quieren aprender más, por nombrar tan solo tres posibles perfiles. Esto significa que, por poner el ejemplo del ballet de Buenos Aires, habrá dentro del público quienes sepan qué es un pas de deux, quienes no sepan qué es un ballet, quienes sepan qué es un ‘cuerpo estable’, quienes no sepan qué es el Colón de Buenos Aires, y hasta quienes fueron obligados y tienen una resistencia bárbara al evento en general.

Usando el ejemplo del ballet de Buenos Aires se puede establecer, a grandes rasgos, qué puede incluir un programa de mano. Para empezar, lo más elemental – el programa; qué va primero y qué va después. Sin embargo, el programa es algo más que títulos. Son compositores, fechas de composición, fechas de estreno, historia del desarrollo de la obra, entre otras cosas. De igual manera, el programa es interpretado por artistas. Quisiera uno saber quiénes son esos artistas, qué trayectoria tienen, qué logros han alcanzado y en dónde estudiaron. En el caso del ballet de Buenos Aires, quisiera uno saber qué es la compañía, hace cuánto nació, quién la dirige, qué hace, qué éxitos ha tenido. De igual manera, quisiera uno saber qué es el escenario/teatro en el que está, por qué es importante, de quién depende y qué más ofrece. Estos son unos pocos ejemplos de lo mucho que puede uno proporcionar en un programa de mano. No todo lo va a leer todo el mundo. Pero para alguien puede ser mucho más cautivante saber qué es El corsario que ver un pas de deux fuera de contexto en un escenario con artistas desconocidos.

El programa de mano del espectáculo en cuestión era tan inocuo, que hubiese sido más barato e igual de efectivo proyectar los títulos de las piezas tal y como se proyectan los supertítulos en las óperas. Los espectadores de eventos culturales –algunos por los menos– buscamos conocer más, compenetrarnos con el espectáculo que vamos a presenciar. Ir a un teatro o auditorio debe ser una ‘experiencia’ y no el resultado de una transacción económica en donde, una vez pagada la boleta, el espectador se las debe arreglar por sí solo para tratar de sacarle provecho a la velada.

jueves, febrero 08, 2007

El nuevo CD

Pensaba escribir el domingo pero acabo de leerme una fascinante columna. Según el autor el aparatico que aparece aquí, el famoso iPod, será la nueva manera de distribuir música de manera física. El iPod edición The Beatles, el iPod vendiéndose a la salida de los conciertos de un grupo, etcétera. ¿Se imaginan, salir de un concierto y encontrar un iPod shuffle con la más reciente grabación del Kronos Quartet y un iPod de mayor capacidad con toda la discografía del cuarteto? ¿Será que la palabra discografía desaparecerá? ¿Cuál es la iPodgrafía de Joshua Bell?

sábado, febrero 03, 2007

Cambios en Pittsburgh. ¿Y en la Sinfónica?

From our three respected conductor colleagues, we have gained a great deal, and our orchestra has remained vibrant, secure and committed to excellence. In taking our time to assess the needs of the PSO, we have concluded that a strong, central leader is important to enhancing the artistic excellence of this orchestra. We have found that leader in Manfred Honeck, and we are exceedingly happy to welcome him.
Larry Tamburri
President and CEO, Pittsburgh Symphony


Desde que la Orquesta Sinfónica Nacional nació en 2004, un aspecto en particular ha sido motivo de controversia entre la administración de la orquesta y la crítica musical: la decisión de tener una dirección artística dividida en tres directores. Luis Biava, Alejandro Posada y Eduardo Carrizosa han sido desde 2004 los directores de la orquesta sin que sea claro dónde empiezan y terminan las responsabilidades de cada uno.

En varias columnas pasadas me he referido a lo inconveniente que es esto para una orquesta, especialmente para una joven orquesta como la Sinfónica. Este tema lo he tocado varias veces con gente que trabaja o ha trabajado con la Sinfónica y, por lo general, su respuesta ha sido que si la Sinfónica de Pittsburgh había decidido hacerlo, por qué ellos no. A esto yo siempre respondí que muy distinto era experimentar cuando uno tenía más de cien años de historia, era la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh y acababa de tener una larga etapa con Mariss Jansons como director.

Bueno, la excusa de que Pittsburgh lo hace ha llegado a su fin. El pasado 23 de enero la Sinfónica de Pittsburgh anunció que ha nombrado a Manfred Honeck como director artístico, en reemplazo de Sir Andrew Davis, Yan Pascal Tortelier y Marek Janowski, quienes se habían desempeñado como directores desde 2004. Según dice la orquesta, en varios artículos y entrevistas, el experimento no fue un fracaso y aprendieron de él pero se han dado cuenta de que realmente necesitan un liderazgo ejercido desde una sola persona, un personaje que concentre la autoridad y el entusiasmo que pueden llevar a la orquesta a alcanzar su potencial artístico.

Creo que ya es hora de que la Sinfónica revise su esquema de gobierno artístico y que evalúe cuál ha sido el resultado de tener a tres directores a cargo de la orquesta. Desde la barrera, de ninguno de los tres se nota ni el compromiso ni la angustia que uno espera ver en un director de una orquesta. El viernes pasado unos conocidos míos fueron a escuchar a la orquesta en el Teatro Colsubsidio; se salieron en el intermedio. Sin ser autoridades musicales ni mucho menos, su comentario fue que la orquesta les había parecido “floja” e “insulsa”. Creo que la acústica del teatro colabora mucho en la creación de esa impresión, pero el poco desarrollado sonido de la orquesta seguramente es el eje central de esa impresión.

El experimento en Pittsburgh ya no sigue. ¿Hasta cuando seguirá en Bogotá?

martes, enero 30, 2007

OFB: hay trabajo por delante


El viernes pasado la Orquesta Filarmónica de Bogotá tuvo su primer concierto del año. Además de servir como plataforma para presentar los logros del 2006 y los proyectos del 2007, el concierto fue el estreno oficial de Eduardo Diazmuñoz como director artístico de la Orquesta. La Orquesta interpretó el Preludio a la siesta de un fauno y Nocturnos de Debussy en la primera parte del concierto. Debussy es un compositor cuyas obras son aparentemente sencillas. Sin embargo, son más bien engañosas, complejas por el manejo de sus múltiples capas y texturas y, en últimas, obras que dejan al descubierto lo bueno y lo malo de un ensamble sinfónico. Ese fue el caso del concierto del viernes. En estas dos obras la orquesta sonó desarticulada, como si cada sección fuese una rueda suelta y algunos solistas caballos de un carruaje sin conductor. Esto es claramente el resultado de los últimos tres años de trabajo bajo la dirección de Irwin Hoffman. A pesar de que considero que los tiempos de Diazmuñoz no favorecieron a la orquesta (me parecieron lentos), también creo que las obras dejaron al descubierto que la orquesta no sólo ha perdido “ensamble” sino también la sutileza que permite que este tipo de obras puedan ser interpretadas de manera satisfactoria para el oyente.

La segunda parte del concierto, Los planetas de Gustav Holst, tampoco fue del todo satisfactoria, simplemente porque los pasajes con dinámicas menores a un mezzo forte no funcionaron. En anteriores columnas he hablado de la obsesión de Hoffman por el forte - estas son las consecuencias de su trabajo frente a la Filarmónica en los últimos años. Tanto Nocturnos como Los planetas contaron con el Coro de la Ópera de Colombia como coro acompañante. No le deben quedar muchas ganas de trabajar a Diazmuñoz con él. Además de una terrible entrada en Nocturnos, el coro sonó demasiado operático en las dos obras siendo que éstas requieren más una delicadeza no propia de la ópera dramática. Al final de Los planetas el coro sonó particularmente mal. La parte coral de la obra no es, para mí, especialmente bella. Sin embargo, el coro - cantando fuera del escenario - sonó más como un grupo de valquirias que como el retrato de Neptuno el místico desvaneciéndose.

Creo que este programa sirve como diagnóstico de cómo recibe Diazmuñoz la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Le va a tocar trabajar fuertemente pero considero que lo puede hacer. Diazmuñoz es un director que con la Filarmónica ha tenido excelentes actuaciones. Él sabe cómo puede sonar esta orquesta. Es cuestión de retomar la disciplina, volver a tener la exigencia necesaria en las audiciones para entrar a ser parte del ensamble, volver a programar obras exigentes y a manejar ensayos en donde se trabaje a conciencia.

PD
Reseña del estreno de Valery Gergiev como director artístico en Londres

domingo, enero 21, 2007

Se estrena Diazmuñoz

Acabo de leer El Tiempo, El Espectador, Arcadia, Semana y Cambio y no encontré en ninguna de ellas no sólo ni una sola noticia ni, sorprendentemente, un solo aviso acerca de un evento muy importante para la ciudad: el estreno de la temporada 2007 de la Orquesta Filarmónica de Bogotá bajo su nuevo director artístico, el mejicano Eduardo Diazmuñoz. El concierto de estreno será este viernes 26 de enero en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán a las 7:30pm y tendrá repetición el sábado 27 en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional a las 4:00pm.

El estreno de Diazmuñoz llega tras la salida de la dirección de Francisco Rettig en el 2003 y el paso insulso de Irwin Hoffman por la dirección de la orquesta desde el 2004. La llegada de Diazmuñoz es una buena noticia para la ciudad. Al contrario de Hoffman, quien fue nombrado ‘a dedo’, sin un proceso lento que fuera descartando candidatos, Diazmuñoz fue escogido en un proceso que, si bien fue cerrado y poco o nada abierto a la ciudad, tuvo en cuenta la opinión de los músicos de la orquesta y presentó a los candidatos con los retos que tendrían al asumir el cargo.

Diazmuñoz ha dirigido a la orquesta en ocasiones anteriores en programas retadores. El programa de este viernes incluye obras de Debussy (Preludio a la siesta de un fauno y Nocturnos) en los cuales el público bogotano podrá escuchar su capacidad para manejar las múltiples texturas que puede producir una orquesta sinfónica. Terminando el programa están Los planetas de Holst, una obra grande, popular y que muchos consideran la inspiración de John Williams para la banda sonora de La Guerra de las Galaxias.

Los programas de la Filarmónica hasta marzo (disponibles en el web site de la Orquesta) están bastante interesantes... Mahler, Penderecki, Tchaikovsky, Ravel, R. Strauss, Wieniawsky, Rimsky-Korsakov, Piazzolla y Lutoslawsky, entre otros. Vale la pena asistir al concierto de este viernes. Ojalá que este concierto y la temporada 2007 marquen un renacer para la Filarmónica.

viernes, enero 19, 2007

El periodismo cultural

Andrés Orozco no dirigió la Filarmónica de Berlín sino la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin

Quisiera empezar el año hablando un poco acerca del cubrimiento de la actividad musical en nuestros periódicos y revistas. Primero quisiera hablar de los dos columnistas contratados por El Tiempo para escribir acerca de temas culturales en general: Fernando Toledo y Oscar Acevedo. Sin que sea la mejor solución a la falta de crítica, creo que Toledo y Acevedo han hecho un gran esfuerzo por tener en sus columnas temas importantes que la prensa rara vez cubre. Ambos ofrecen sus puntos de vista siendo Toledo tal vez el más crítico y profundo en sus comentarios; las columnas de Acevedo me parecen un poco tímidas y a veces un poco ingenuas en sus comentarios. No obstante, es bueno ver que la sección de opinión del periódico tiene una vez a la semana temas culturales.

Por otro lado, el rediseño de la página web de El Tiempo trajo también la tan anhelada división de las secciones Cultura y Entretenimiento. Sin embargo, aunque los temas ya están separados, el cubrimiento no ha incrementado aparentemente en cantidad - ciertamente no ha aumentado en calidad. Una clara excepción fue el cubrimiento del Festival Internacional de Música de Cartagena, el cual contó con artículos de cubrimiento todos los días del evento. Sin embargo, como lector hubiese deseado menos cubrimiento pero una mejor reportería. Los artículos fueron muy superficiales y todos podían resumirse en que el concierto había sido emotivo, había estado lleno, que el/los artistas eran grandes estrellas internacionales y que qué bueno el Festival. Si se cubre un evento musical es importante hablar de la música. Desafortunadamente, parece que El Tiempo no tiene personas calificadas para hacerlo y tuvimos que contentarnos con anécdotas que poco ayudaron a ilustrar el resultado musical del festival.

Para terminar de darle palo al Tiempo, me sorprendió mucho la confusión que sembró el periódico con respecto al concierto dirigido por Andrés Orozco en Berlín. Según lo que daba a entender el artículo, en especial con sus referencias a Karajan, era que Orozco había dirigido la Orquesta Filarmónica de Berlín. Sin embargo, también hablaba de la Sinfónica de Berlín (orquesta liquidada en el 2004 y aparentemente resucitada con gran esfuerzo en el 2006). En últimas no entendí qué era lo que había dirigido Orozco. Entré a internet y encontré que la orquesta que había dirigido era la Deustches Symphonie Orchester Berlin - algo así como la Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín. Bastaba con poner el nombre en alemán en el artículo y hacer una traducción para poder orientar mejor al lector. El logro de Orozco es importante pero la noticia debía ser acertada y no inducir al lector a pensar que Orozco dirigió la internacionalmente reconocida Filarmónica de Berlín.

De las revistas ya no sabe uno qué pensar. Pareciera que para todos la única música que existe es la de Shakira, la de Juanes y la que está grabada en CD. Es una lástima que espacios tan valiosos como Semana, Cambio y Credencial terminen usando sus columnas culturales para recomendar artículos a la venta en almacenes de discos.

Finalmente, el cubrimiento cultural ha sido ajeno a una de las más significativas quiebras en la historia de la música grabada. La quiebra de Tower Records. Aparte de reportar que la franquicia en Colombia (de la cual es dueña Prodiscos) no se cierra, no ha habido un sólo artículo que empiece a poner en perspectiva lo que depara el futuro de la comercialización de la música. Esta situación es grave, gravísima, y muy preocupante especialmente para el mercado de la música clásica la cual cuenta con compradores de mayor edad, menos confianza en la tecnología (i.e. descargas de mp3), y mayor familiaridad con la música en medio físico (i.e. cintas, cassettes, LPs, CDs, etc.).

Feliz 2007 a todos. Mi propósito para este año es hacer más frecuentes mis entradas en el blog. El año pasado estuve ocupado en una maestría y, aunque aún no la he terminado, este año la carga de trabajo parece ser menor.
Extras...

jueves, diciembre 21, 2006

¿Primero el huevo o la gallina?


Les recomiendo esta columna - el autor debate el significado de 'compositor', 'artista' e 'intérprete'. Me gustó su debate y especialmente su definición de estos términos para el mundo de la música clásica.