BogoMusic: Cambios en Pittsburgh. ¿Y en la Sinfónica?

sábado, febrero 03, 2007

Cambios en Pittsburgh. ¿Y en la Sinfónica?

From our three respected conductor colleagues, we have gained a great deal, and our orchestra has remained vibrant, secure and committed to excellence. In taking our time to assess the needs of the PSO, we have concluded that a strong, central leader is important to enhancing the artistic excellence of this orchestra. We have found that leader in Manfred Honeck, and we are exceedingly happy to welcome him.
Larry Tamburri
President and CEO, Pittsburgh Symphony


Desde que la Orquesta Sinfónica Nacional nació en 2004, un aspecto en particular ha sido motivo de controversia entre la administración de la orquesta y la crítica musical: la decisión de tener una dirección artística dividida en tres directores. Luis Biava, Alejandro Posada y Eduardo Carrizosa han sido desde 2004 los directores de la orquesta sin que sea claro dónde empiezan y terminan las responsabilidades de cada uno.

En varias columnas pasadas me he referido a lo inconveniente que es esto para una orquesta, especialmente para una joven orquesta como la Sinfónica. Este tema lo he tocado varias veces con gente que trabaja o ha trabajado con la Sinfónica y, por lo general, su respuesta ha sido que si la Sinfónica de Pittsburgh había decidido hacerlo, por qué ellos no. A esto yo siempre respondí que muy distinto era experimentar cuando uno tenía más de cien años de historia, era la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh y acababa de tener una larga etapa con Mariss Jansons como director.

Bueno, la excusa de que Pittsburgh lo hace ha llegado a su fin. El pasado 23 de enero la Sinfónica de Pittsburgh anunció que ha nombrado a Manfred Honeck como director artístico, en reemplazo de Sir Andrew Davis, Yan Pascal Tortelier y Marek Janowski, quienes se habían desempeñado como directores desde 2004. Según dice la orquesta, en varios artículos y entrevistas, el experimento no fue un fracaso y aprendieron de él pero se han dado cuenta de que realmente necesitan un liderazgo ejercido desde una sola persona, un personaje que concentre la autoridad y el entusiasmo que pueden llevar a la orquesta a alcanzar su potencial artístico.

Creo que ya es hora de que la Sinfónica revise su esquema de gobierno artístico y que evalúe cuál ha sido el resultado de tener a tres directores a cargo de la orquesta. Desde la barrera, de ninguno de los tres se nota ni el compromiso ni la angustia que uno espera ver en un director de una orquesta. El viernes pasado unos conocidos míos fueron a escuchar a la orquesta en el Teatro Colsubsidio; se salieron en el intermedio. Sin ser autoridades musicales ni mucho menos, su comentario fue que la orquesta les había parecido “floja” e “insulsa”. Creo que la acústica del teatro colabora mucho en la creación de esa impresión, pero el poco desarrollado sonido de la orquesta seguramente es el eje central de esa impresión.

El experimento en Pittsburgh ya no sigue. ¿Hasta cuando seguirá en Bogotá?