BogoMusic: Cuatro ingredientes esenciales, Parte VIII <br>Administración Profesional: Orquesta Filarmónica de Bogotá

viernes, mayo 06, 2005

Cuatro ingredientes esenciales, Parte VIII
Administración Profesional: Orquesta Filarmónica de Bogotá



Los cuatro ingredientes esenciales en el triunfo orquestal según Jack McAuliffe son: visión artística, una sólida junta directiva, musicalidad de los instrumentistas y administración profesional.

Administración profesional: profesionales altamente competentes deben estar en cargos que van desde el director ejecutivo hasta los directores de mercadeo y educación. "Hay buena disponibilidad [de profesionales] para todos estos cargos", dice McAuliffe. "Si se hace bien, éstos pueden reunir todos los componentes y hacer que funcionen".

Orquesta Filarmónica de Bogotá: administración profesional
La Orquesta Filarmónica de Bogotá es un establecimiento público de la administración distrital. Como tal, tiene un manejo independiente de su presupuesto y su director general forma parte del gabinete distrital, al mismo nivel de los Secretarios de Salud, Cultura y Turismo o de Hacienda.

Esta condición hace que la Orquesta cuente con las dependencias que se suele encontrar en las entidades públicas: jurídica, control interno, subdirección administrativa, tesorería, etc., además de las propias del área orquestal (biblioteca, educación, atrileros y producción). Esta estructura administrativa le ha permitido a la Orquesta tener un manejo muy eficiente de sus relaciones con contratistas, solistas, directores y empleados, haciendo muy fácil el pago de nómina, los procesos de contratación y la solución de problemas.

Sin embrago, de los 31 cargos administrativos, aproximadamente un tercio son puestos profesionales, por lo general las cabezas de cada dependencia. Esto no es lo más deseable pues las responsabilidades y las cargas laborales suelen caer en hombros de una persona y no pueden ser repartidas con toda la confianza que, por poner un ejemplo, el jefe de Control Interno desearía.

Sería recomendable que la Alcaldía Mayor y la Orquesta, con la asesoría del Servicio Civil Distrital, diseñaran un plan de profesionalización de la planta administrativa para así poder dotar a la oficina jurídica con más de un abogado, a la oficina de prensa con más de una persona conocedora de los medios, publicidad y mercadeo, y a la oficina de educación con una persona adicional que ayude a generar programas pedagógicos. Adicionalmente, sería prudente actualizar las necesidades administrativas de la Orquesta y crear cargos de planta que no existen pero cuyas funciones son actualmente cubiertas por contratistas, como es el caso del mantenimiento de la página web.

Toca anotar que al ser una entidad distrital, la principal responsabilidad sobre el manejo de la Orquesta recae, a nivel político, sobre el Alcalde Mayor. La actual administración distrital, en cabeza del Alcalde Garzón, ha demostrado un inusual desinterés en el manejo y destino de la Orquesta. Para empezar, la Orquesta sigue aún sin tener Director General - es decir, el Alcalde no ha completado su gabinete. En el cargo sigue encargado Orlando Barbosa, antiguo Jefe de Control Interno y Subdirector Administrativo durante el año 2003. Encargada en la subdirección está la antigua contadora, sin que sea claro que vaya a haber cambio alguno de aquí al 2007.

Esta incertidumbre generó demoras en los nombramientos de los reemplazos de Francisco Rettig y Eduardo Carrizosa, así como cambios en la programación de la Orquesta y varias salidas en falso como el concierto del Cigala durante el Festival Iberoamericano de Teatro - una vergüenza que le dio la vuelta al mundo.

La estructura administrativa de la Orquesta le ha permitido a la Orquesta Filarmónica trabajar independientemente durante muchos años. Si bien, muchos no estamos de acuerdo con las decisiones y los planes que se han desarrollado en la entidad durante la administración Garzón, es claro que su independencia presupuestal y programática le ha permitido seguir generando programas que no se han visto entorpecidos por grandes burocracias como las que a veces se encuentran en el Instituto de Cultura y Turismo o el Ministerio de Cultura. El potencial de eficiencia y de visión institucional de la Orquesta es mucho mayor, pero para lograrlo es necesaria una reforma que evalúe las necesidades administrativas actuales, comparándolas con las de otras orquestas y buscando que el porcentaje de cargos profesionales en su planta sea muy alto.